A tres años del estallamiento de la crisis de la basura, que en 2022 dejó sin un lugar para el depósito de las casi 900 toneladas de desechos de la zona metropolitana de Oaxaca, el municipio de Oaxaca de Juárez consideró que se avanza en la solución del problema, a raíz de la puesta en operación del Centro Integral de Revalorización de Residuos Sólidos Urbanos (CIRRSU), en San Pedro Totolápam.
De acuerdo con el edil Raymundo Chagoya Villanueva, el municipio de Oaxaca de Juárez ya no tiene ningún problema con el manejo y disposición de la basura, que había estallado en 2022 con el cierre del tiradero municipal en la Villa de Zaachila.
Chagoya Villanueva explicó que por usar el centro de transferencia temporal y el CIRRSU, a donde se llevan las 450 toneladas recolectadas en la capital, se pagan al mes 11 millones de pesos al gobierno estatal (desde abril), pero ya no a particulares que hasta el 2024 llevaban la basura de la ciudad a Puebla y Veracruz.
En la pasada administración, el expresidente Francisco Martínez Neri señaló que el costo de traslado y disposición de desechos era de 20 millones al mes.
Por la crisis, la pasada administración municipal también reportó que se habían gastado 500 millones extra desde que el problema estalló y al menos hasta julio de 2024, cuando el gobierno estatal comenzó a asuntos costos de los traslados y depósitos fuera de la entidad.










































