Aprender a desprenderse de lo material y de algunas personas para optar por Dios, fue la reflexión que compartió este domingo el arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, en la Catedral de la ciudad de Oaxaca.
Durante la misa dominical, monseñor llamó a la feligresía a darse valor por ser hijas e hijos de Dios. También convocó a ser personas desprendidas en lugar de ser esclavas de las cosas, pues para la eternidad únicamente se podrán llevar las obras realizadas en vida.
“Nuestro corazón no debe estar apegado a las cosas, las cosas son un medio, no son un fin. Las cosas no son el Dios, las cosas no son el poder. Aunque este mundo nos diga que de debemos tener este pensamiento: ‘solo vas a valer si tienes, si no tienes no vales nada’”.
“Así lo dice el mundo: ‘si no tienes no vales nada’. Qué triste es que nosotros nos queramos hacer valer por lo que tenemos, hacer valer por lo que sabemos, hacer valer por el poder que tenemos”, expresó el arzobispo ante cientos de asistentes a la misa dominical.
Desprenderse de lo material, dijo, es necesario para la salvación. Con un mensaje basado en el evangelio, de que para ser discípulos de Dios es necesario renunciar a lo material, Vázquez cuestionó a las y los presentes si son capaces de desprenderse de sus bienes.
La juventud y el llamado a evangelizar
En su reflexión, Vázquez también abordó el papel de la juventud para llevar el mensaje de Dios, especialmente en tiempos de redes sociales y medios tecnológicos. De ambos, también desató el desprendimiento de lo material por encima de Dios.
En alusión a Carlo Acutis, primer santo de la generación millennial canonizado este domingo por el Papa León XIV en el Vaticano, monseñor también convocó a la juventud a seguir su ejemplo para buscar a Dios y evangelizar. Carlo falleció a la edad de 15 años, en el 2006, debido a la leucemia, pero “encontró en la eucaristía su fuerza”.
De igual manera, se refirió a la vida de Pier Giorgio Frassati, otro joven italiano que murió en 1925 por poliomielitis. De él, monseñor destacó su pensamiento por las y los necesitamos, con quienes compartía lo que tenía.
“Prefiriendo a Dios, tomando nuestra cruz y aprendiendo a renunciar, vivimos la santidad”, apuntó.











































