En la ciudad de Tehuantepec, Oaxaca, el periodista Francisco Abigail, reportero de la plataforma informativa Noticias De Primera Salina Cruz, denunció que durante una transmisión en vivo fue interrumpido por una patrulla de la Policía Municipal al mando del comisario Humberto C. S.
El despliegue policial ocurrió mientras el reportero transmitía frente al Puente de Tehuantepec y, según acusa, se trató de una intimidación directa por su cobertura crítica al incremento delictivo y la aparente inoperancia del gobierno municipal.
PROTESTA DE MEDIOS Y EXIGENCIA DE REMOCIÓN
Tras el incidente, comunicadores de prensa escrita, radio y televisión se manifestaron para exigir la remoción del funcionario vinculado al operativo. Los periodistas acusan que este hecho refleja un patrón de agresión hacia la labor informativa en Tehuantepec. Donde la libertad de expresión se ve amenazada.
Organismos de prensa han recordado que en México está constitucionalmente garantizado el libre ejercicio periodístico. Además, han urgido a las autoridades municipales a garantizar condiciones seguras para los medios.
CONTEXTO MUNICIPAL Y AMENAZA A LA TRANSPARENCIA
El suceso se da en un momento en que el municipio atraviesa un alza en los índices delictivos y una fuerte oleada de críticas a la administración de Ana Cecilia Pérez Velázquez.
Mientras tanto, la acción policial fue interpretada por los reporteros como un mecanismo de represión indirecta para atemorizar coberturas incómodas. La región del Istmo de Tehuantepec tiene antecedentes de violencia contra periodistas y restricción sistemática a la libertad de prensa, lo que agrega gravedad al incidente.
¿QUÉ IMPLICA PARA EL EJERCICIO DEL PERIODISMO LOCAL?
El episodio plantea preguntas clave:
- ¿Hasta qué punto se tolera la crítica al poder en Tehuantepec sin represalias?
- ¿Se convierte la cobertura de seguridad y gobernanza en un riesgo para los reporteros?
- ¿Están las autoridades municipales preparadas para asumir responsabilidad y proteger la prensa?
Mientras tanto, los comunicadores reiteran su exigencia de que se levante cualquier sanción o vigilancia indebida contra los medios y que se establezcan garantías reales de no réplica.
EN CONCLUSIÓN
El intento de intervención policial durante una transmisión en vivo no es un mero hecho aislado: simboliza una amenaza latente a la libertad de prensa en Tehuantepec. A menos que haya una respuesta clara de las autoridades, este episodio puede marcar un precedente negativo para los medios locales.
Finalmente, la comunidad periodística demanda que se restablezca la normalidad informativa y que los responsables rindan cuentas por su conducta.











































