El río volvió a subir. Otra vez. Y otra vez, los vados de la Primera y Quinta Sección de Juchitán están cerrados al paso. Este jueves por la mañana, Protección Civil de Juchitán informó que el nivel del río alcanzó los 60 centímetros, tras las lluvias registradas en la zona mixe-zapoteca. Apenas anoche, el nivel estaba en 40. En pocas horas, subió 20 cm.
Con ese dato, y sin más alternativas, las autoridades acordonaron los vados desde la madrugada, impidiendo el paso a peatones y vehículos. Una medida preventiva necesaria, sí, pero que también deja al descubierto una vieja deuda: Juchitán sigue sin soluciones de fondo ante sus riesgos hídricos.
CIERRE TEMPORAL, PROBLEMA PERMANENTE
No es la primera vez que los vados se cierran. Y todo indica que no será la última. La falta de puentes, obras pluviales y rutas seguras de evacuación convierten cada lluvia en una amenaza.
Los vecinos de estas secciones saben que, cuando llueve en la sierra, aquí abajo se paraliza la ciudad. El tránsito se interrumpe. Los niños no llegan a la escuela. Los trabajadores llegan tarde. Y cruzar un vado inundado puede costar una vida.
LA PREVENCIÓN NO ES INFRAESTRUCTURA
Protección Civil hizo lo que le corresponde: colocó cintas, emitió recomendaciones y vigila el nivel del afluente. Pero la pregunta que queda es más profunda:
¿Cuántos años más seguirán cerrando los mismos pasos cada temporada de lluvias?
¿Hasta cuándo el gobierno —no solo el municipal— tomará en serio los efectos del cambio climático y las consecuencias reales de no invertir en infraestructura resiliente?
JUCHITÁN: UNA CIUDAD EXPUESTA CADA TEMPORADA
Aunque el Ayuntamiento reiteró su compromiso con el monitoreo y la seguridad ciudadana, los hechos hablan más fuerte: las soluciones siguen siendo reactivas, parciales y momentáneas.
Cerrar vados no es prevención real, es contención mínima. Y la población lo sabe. La gente busca rutas alternas, improvisa cruces y, en algunos casos, arriesga su vida. Porque no hay otra opción.










































