A 20 minutos del puerto de Salina Cruz se encuentra el núcleo rural de Playa Brasil, en donde el 90 por ciento de sus habitantes carece de agua potable y otros servicios básicos.
Para llegar a esa comunidad, se tiene que recorrer más de dos kilómetros de sus empolvadas vialidades y en muy mal estado, hasta llegar a la cabecera donde se encuentra la agencia municipal.
Sus habitantes se dedican a la pesca ribereña como única fuente de empleo, de donde proveen peces de diversas variedades para el consumo y venta en el mercado de Salina Cruz.
Las mujeres se dedican a la actividad doméstica y al cuidado de los hijos, en su mayoría, cada hogar tiene hasta cinco integrantes menores de edad.
El agua es escasa y aquello que logran obtener es salobre, es decir que por estar asentados a menos de 50 metros del mar, los pozos artesanales se contaminan e impiden que el líquido pueda ser consumido por los humanos.
Las familias viven al día y no cuentan con servicios básicos como de salud, drenaje y agua potable. Pocas zonas cuentan con energía eléctrica.
Testimonios
Doña María Martínez es una mujer que desde niña ha vivido en la agencia de Playa Brasil, y admite que sus padres batallaron para poder conseguir agua, en ocasiones tenían que caminar varios kilómetros para traer en bestias el líquido.
Después de que la carretera se abrió, dijo que permitió poder ingresar a las pipas que ofrecen el servicio a un costo de entre 150 y 500 pesos, dependiendo de la cantidad de agua que requieran.
Sin embargo, en ocasiones la compra se dificulta porque no todos tienen las posibilidades económicas para poder adquirir.
Mientras la señora Juana prepara tortillas, expresa que aquí se casó y nacieron sus hijos, lugar en donde ha sido dura la vida porque no cuentan con los servicios básicos para poder darles una vida modesta.
Dijo que no sufren por la comida porque tienen a su alcance leña y el mar, pero sí carecen del vital líquido.
“Todos vivimos al día, son pocas las personas que se dedican a otras actividades que les reditúa el dinero para adquirir agua por pipas, a fin de mitigar por unos días el problema en sus hogares”, explicó.
Cabe destacar que esta población cuenta con un promedio de 400 habitantes que en su mayoría viven en extrema pobreza, por lo que exigen atención inmediata por parte de los tres niveles de gobierno.










































