Con tacos de huevo, teléfonos celulares y listas de vecinos por contactar, alrededor de 150 voluntarios, en su mayoría jóvenes, comenzaron una intensa jornada de movilización electoral en McAllen, Texas. Su objetivo: convencer a miles de ciudadanos de acudir a las urnas este 3 de noviembre y respaldar a los candidatos demócratas en unas elecciones intermedias que podrían modificar el equilibrio de poder en Estados Unidos.
La jornada fue organizada por LUPE Votes, agrupación vinculada a La Unión del Pueblo Entero, que ha intensificado sus actividades de promoción del voto en el Valle del Río Grande, una región estratégica por su población latina y su peso en la contienda política texana.
Los voluntarios se prepararon para realizar llamadas telefónicas y recorridos casa por casa, con la intención de identificar a quienes todavía no han votado y recordarles la importancia de participar en la jornada electoral.
La contienda tiene entre sus principales figuras demócratas a James Talarico, candidato al Senado; Bobby Pulido, aspirante a la Cámara de Representantes, y Gina Hinojosa, quien busca la gubernatura de Texas.
«Ustedes son los que marcarán la diferencia entre que Talarico gane o no», expresó Michael Mirella, director de participación cívica de LUPE Votes, al explicar la importancia del trabajo territorial.
EL VOTO LATINO, UNA PIEZA CLAVE EN LA DISPUTA
La movilización en McAllen refleja una estrategia que se repite en distintas partes de Estados Unidos: dejar en segundo plano los grandes mítines y concentrar los esfuerzos en el contacto directo con los electores.
De acuerdo con el reporte, más de 50 millones de ciudadanos ya habían emitido su voto adelantado, mientras que los equipos de campaña y las organizaciones civiles enfocaban sus esfuerzos en asegurar la participación durante los últimos días.
Las expectativas demócratas también encontraron respaldo en las proyecciones del Cook Political Report, publicación especializada que modificó sus pronósticos para varias contiendas de la Cámara de Representantes a favor de ese partido.
El escenario abre la posibilidad de que los demócratas recuperen el control de la Cámara baja y disputen seriamente la mayoría del Senado, lo que representaría un revés político para el presidente Donald Trump.
El propio senador republicano Ted Cruz reconoció la preocupación que existe dentro de su partido por la participación adelantada de los demócratas.
«Si la elección se hubiera acabado hoy, si sólo el voto adelantado ya emitido hasta ahora fuera contado, los republicanos perderían masivamente, tanto la Cámara como en el Senado. Sería un baño de sangre», afirmó en su pódcast.
Sus declaraciones evidencian la preocupación republicana ante una posible movilización opositora, aunque el resultado definitivo dependerá de la participación y del comportamiento de los votantes el día de la elección.
MÁS DE 65 MIL PUERTAS TOCADAS EN EL VALLE DEL RÍO GRANDE
En McAllen, la estrategia de LUPE Votes ha alcanzado una dimensión considerable. La organización reportó haber tocado más de 65 mil puertas y espera ampliar esa cifra antes del cierre de las votaciones.
Dani Marrero Hi, subdirectora de la agrupación, explicó que el trabajo consiste en acercarse a personas que nunca han votado o que llevan años sin participar en los procesos electorales.
«Vamos con personas que tal vez nunca han ido a votar o no lo han hecho en años, que tienen que manejar 30 o 40 minutos para ir a una urna», señaló.
También describió las dificultades de realizar recorridos bajo las altas temperaturas del sur de Texas y convencer a personas que no necesariamente están acostumbradas a recibir visitas de promotores políticos.
«Es complicado, pero vale la pena», resumió.
La organización aumentó cinco veces el tamaño de su equipo de promotores respecto a procesos anteriores, una expansión que atribuye al creciente interés de las comunidades por temas como la migración, el costo de vida y las políticas del Gobierno federal.
MIGRACIÓN, ICE Y EL ALTO COSTO DE VIDA ALIMENTAN EL DESCONTENTO
Uno de los factores que explican la intensidad de esta campaña es la preocupación por las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), así como por el impacto económico que enfrentan las familias trabajadoras.
Marrero Hi explicó que los habitantes mencionan constantemente los operativos migratorios y las dificultades para cubrir gastos cotidianos como gasolina, atención médica, alimentos y ropa para sus hijos.
«¿Cuántas millas me quedan de gasolina en el tanque? Traigo un dolor, ¿voy al doctor hoy o me espero? A los niños les tengo que comprar ropa, tengo que comprar comida», relató al describir las preocupaciones que escucha durante los recorridos.
La combinación de estos factores ha convertido la migración y la economía familiar en temas centrales de la movilización electoral demócrata.
Sin embargo, el reto no consiste únicamente en conseguir simpatizantes, sino en lograr que quienes tienen derecho al voto acudan efectivamente a las casillas.
JÓVENES INMIGRANTES TAMBIÉN PARTICIPAN EN LA MOVILIZACIÓN
Entre los rostros de esta campaña está Saraima Rayma Amarillo, una joven originaria de Texcoco, México, quien llegó a Estados Unidos cuando tenía cinco o seis años.
Su historia refleja la participación de personas que, aunque todavía no cuentan con ciudadanía estadounidense, se involucran en actividades de organización comunitaria y promoción electoral.
«Por eso también estoy aquí impulsando el sufragio de los que sí pueden hacerlo, ir a tocar puertas, motivar a la gente», explicó.
Rayma relató que cuenta con residencia permanente y espera poder solicitar la ciudadanía en diciembre, lo que eventualmente le permitiría participar directamente en las elecciones.
Su testimonio también muestra cómo las comunidades migrantes se involucran en las discusiones políticas que afectan su entorno, incluso cuando no todas las personas que participan en las campañas tienen derecho a votar.
UNA ELECCIÓN QUE PODRÍA CAMBIAR EL MAPA POLÍTICO
La jornada del 3 de noviembre representa una prueba para los partidos políticos y las organizaciones que buscan movilizar a sectores tradicionalmente alejados de las urnas.
En Texas, el peso electoral de las comunidades latinas y las preocupaciones relacionadas con la migración y la economía podrían influir en el resultado de distintas contiendas.
No obstante, el entusiasmo de los voluntarios y el número de puertas tocadas no garantizan por sí mismos una victoria demócrata. La verdadera medida de esta movilización será cuántos ciudadanos acudan a votar y si esa participación consigue modificar los resultados.
En McAllen, los jóvenes de LUPE Votes apuestan por una estrategia sencilla, pero laboriosa: llamar, escuchar, caminar los barrios y recordarles a sus vecinos que su participación puede tener consecuencias políticas.
El resultado se conocerá en las urnas, donde se pondrá a prueba si el descontento social logra convertirse en una fuerza electoral capaz de alterar el rumbo político de Texas y, eventualmente, el equilibrio de poder en Washington.










































