La emergencia provocada por el terremoto que sacudió el occidente de Colombia obligó a México a desplegar un operativo especial para poner a salvo a sus ciudadanos que permanecían en zonas afectadas. La madrugada de este miércoles, un avión C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Mexicana aterrizó en la Base Aérea Militar de Santa Lucía con 36 connacionales que se encontraban en situación de vulnerabilidad.
La operación fue instruida por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y coordinada por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), en una acción que combinó labores humanitarias con asistencia consular.
UN VIAJE DE AYUDA QUE TERMINÓ EN REPATRIACIÓN
La aeronave había salido un día antes de México rumbo a Colombia con ayuda humanitaria. Después de cumplir con esa misión, el mismo aparato fue utilizado para trasladar de regreso a los mexicanos que necesitaban salir de la zona afectada.
Los connacionales partieron desde el Aeropuerto Internacional Matecaña, en Pereira, una de las ciudades golpeadas por el movimiento telúrico, y llegaron a territorio mexicano alrededor de las 00:30 horas.
Durante el trayecto estuvieron acompañados por personal consular y militar. De acuerdo con la información proporcionada, todos fueron reportados a salvo y en buenas condiciones de salud.
El canciller Roberto Velasco reconoció la colaboración de las autoridades colombianas, cuya intervención permitió concretar el traslado.
EL TERREMOTO DESATÓ UNA EMERGENCIA DE GRAN MAGNITUD
El terremoto ocurrió el 10 de agosto de 2026 a las 07:34 horas locales. La magnitud inicialmente estimada en 6.7 fue posteriormente ajustada a 7.4 por el Servicio Geológico Colombiano, con epicentro próximo a San José del Palmar, en el departamento de Chocó.
La fuerza del movimiento provocó daños importantes en distintas regiones y puso a prueba la capacidad de respuesta de los equipos de emergencia. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó que alrededor de 1.5 millones de personas estuvieron expuestas a intensidades cercanas a 7, capaces de provocar daños severos, particularmente en construcciones de mampostería sin refuerzo.
Pereira, Cali, Manizales, Armenia y Quibdó figuraron entre las localidades con mayores afectaciones.
En Cali, los trabajos de rescate se concentraron también en estructuras colapsadas. Mientras que en otras ciudades se reportaron daños estructurales que obligaron a revisar inmuebles y mantener operativos de emergencia.
La situación tampoco quedó estabilizada después del movimiento principal. Las autoridades geológicas continuaron registrando réplicas en los días posteriores, incluida una de magnitud 3.6 detectada el 13 de agosto en Nóvita, Chocó.
MÉXICO MANTIENE ABIERTA LA ATENCIÓN CONSULAR
El regreso de los 36 mexicanos no significa el cierre de la operación de asistencia. La Embajada de México en Colombia mantiene comunicación con los connacionales que permanecen en ese país.
Entre las medidas activas se encuentran la coordinación con aerolíneas comerciales para facilitar salidas, la reubicación de mexicanos alojados en hoteles que presentan daños y la atención consular directa a quienes requieran apoyo.
Para casos de emergencia consular, el Gobierno de México habilitó el número +57 313 878 6028.
La estrategia resulta especialmente relevante para quienes todavía enfrentan problemas de movilidad, alojamiento o comunicación debido a las afectaciones provocadas por el terremoto.
UNA REGIÓN MARCADA POR LA ACTIVIDAD SÍSMICA
El occidente colombiano se encuentra en una zona de elevada actividad tectónica. La dinámica está relacionada con la interacción de la placa de Nazca y el continente sudamericano. Un proceso que genera acumulación de energía y puede liberarla mediante terremotos de gran intensidad.
Según los datos citados del USGS, desde 1950 se habían registrado solamente dos terremotos de magnitud 7 o superior en un radio comparable al del epicentro del reciente movimiento.
Ese antecedente ayuda a dimensionar la fuerza del fenómeno, pero también deja sobre la mesa una discusión recurrente: la vulnerabilidad de las construcciones y la capacidad de las ciudades para responder ante terremotos de gran magnitud.
La tragedia vuelve a mostrar que la emergencia no termina cuando cesa el movimiento del suelo. La recuperación, la revisión de edificios, la localización de desaparecidos y la atención de las personas desplazadas pueden prolongarse durante días o incluso semanas.
Finalmente, por ahora, México mantiene activa la asistencia para sus ciudadanos, mientras en Colombia continúan las tareas de evaluación de daños, rescate y atención a las comunidades afectadas.












































