El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, cuestionó duramente la reciente acción militar de Estados Unidos en Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, al considerar que ambos hechos constituyen una violación del derecho internacional y un debilitamiento del sistema multilateral creado para preservar la paz global.
En un artículo publicado en The Guardian, Türk sostuvo que la intervención “no es una victoria para los derechos humanos” y advirtió que el uso de la fuerza sin aval internacional erosiona la arquitectura de seguridad global y envía el mensaje de que las grandes potencias pueden actuar al margen de las normas.
ADVERTENCIA SOBRE EL MULTILATERALISMO
El funcionario de la ONU subrayó que la acción militar estadounidense contraviene la soberanía venezolana y la Carta de las Naciones Unidas, debilitando —según afirmó— “el único mecanismo que tenemos para prevenir una tercera guerra mundial”.
Por otra parte, en su análisis, Türk señaló que este tipo de intervenciones reduce la seguridad colectiva y mina la credibilidad del sistema internacional.
CRÍTICA A LOS CAMBIOS DE RÉGIMEN
Türk también rechazó los argumentos utilizados para justificar la operación militar, recordando que la historia demuestra que los intentos de cambio de régimen impulsados desde el exterior suelen derivar en violaciones masivas de derechos humanos, escenarios de caos y conflictos prolongados.
“Los derechos humanos de los venezolanos no son moneda de cambio”, enfatizó.
“SOCAVA EL DERECHO INTERNACIONAL”
A través de su cuenta en la red social X, el alto comisionado reiteró que la operación de EE.UU. vulnera un principio básico del derecho internacional: la prohibición del uso de la fuerza para imponer demandas políticas o territoriales.
Además, añadió que el futuro de Venezuela debe ser decidido exclusivamente por su población, sin injerencias externas.
CONTEXTO DE LA OPERACIÓN MILITAR
La ofensiva estadounidense, justificada por Washington como parte de la lucha contra el narcoterrorismo, se concentró en Caracas y en los estados Miranda, Aragua y La Guaira. El operativo culminó con el traslado de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a Estados Unidos, donde permanecen detenidos en Nueva York.
Finalmente, el Gobierno venezolano calificó los hechos como una “gravísima agresión militar” y acusó a EE.UU. de intentar apropiarse de recursos estratégicos del país. Mientras tanto, Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada y varios países, entre ellos Rusia, exigieron la liberación del mandatario y el respeto a la autodeterminación venezolana.












































