En medio de la creciente presión política y económica sobre Cuba, los cancilleres de Rusia y de la isla sostuvieron una conversación telefónica para revisar la agenda bilateral y el panorama internacional.
El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, dialogó con su homólogo de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, en un intercambio que abordó tanto la cooperación entre ambos países como el contexto geopolítico que enfrenta la nación caribeña.
Durante la conversación, Moscú reiteró su postura de rechazo a las presiones económicas y políticas ejercidas por Estados Unidos contra Cuba, señalando que dichas medidas son inadmisibles y afectan directamente a la población del país.
APOYO RUSO ANTE LAS SANCIONES DE WASHINGTON
El diálogo ocurre en un momento de mayor tensión entre La Habana y Washington. El gobierno estadounidense, encabezado por Donald Trump, declaró recientemente una “emergencia nacional” al considerar que Cuba representa una amenaza para su seguridad y política exterior.
La medida abrió la puerta a sanciones adicionales, entre ellas la posibilidad de imponer aranceles a los países que vendan petróleo a la isla, una decisión que ha sido denunciada por el gobierno cubano como un intento de reforzar el bloqueo económico.
Este escenario ha intensificado la crisis energética en Cuba, ya afectada por la reducción de suministros de combustible y por décadas de embargo económico estadounidense.
COOPERACIÓN Y AGENDA BILATERAL
Además del contexto político, los cancilleres discutieron el calendario de los próximos encuentros entre ambos países, incluida la 23ª reunión de la comisión intergubernamental ruso-cubana dedicada a la cooperación comercial, económica, científica y técnica.
La relación entre Moscú y La Habana se ha fortalecido en los últimos años en áreas estratégicas como energía, comercio y asistencia técnica, en un contexto internacional marcado por la competencia geopolítica entre potencias.
UN CONFLICTO CON REPERCUSIONES REGIONALES
Analistas advierten que la situación refleja un nuevo capítulo en las tensiones entre Estados Unidos y los países aliados de Cuba.
Mientras Washington incrementa la presión económica sobre la isla, Rusia insiste en respaldar su soberanía y su derecho a definir su propio modelo de desarrollo, un posicionamiento que mantiene vigente una histórica rivalidad diplomática que se remonta a la Guerra Fría.












































