La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó este jueves que México y Canadá han establecido un acuerdo de cooperación en materia de seguridad para hacer frente al narcotráfico y al tráfico de drogas, incluyendo el fentanilo, en diversas rutas de Norteamérica. El pacto, que se enmarca dentro de una creciente preocupación por las redes criminales trasnacionales, busca también proteger la soberanía de ambas naciones.
La declaración se dio durante una conferencia conjunta en Palacio Nacional, tras una reunión privada entre la mandataria mexicana y el primer ministro canadiense, Mark Carney, quien realiza su primera visita oficial al país.
“HAY CÁRTELES MEXICANOS EN CANADÁ… Y VICEVERSA”
Uno de los momentos más relevantes del encuentro fue cuando Carney reconoció, sin rodeos, la presencia de cárteles mexicanos operando en territorio canadiense, al igual que pandillas canadienses con actividad en México.
“Hay cárteles mexicanos en Canadá y pandillas canadienses en México… y viceversa”, dijo Carney, aludiendo a un fenómeno criminal bilateral que requiere respuestas coordinadas, no solo locales.
La afirmación marca un giro en la narrativa pública de ambos gobiernos, al admitir abiertamente que el crimen organizado ha cruzado fronteras, aprovechando las debilidades institucionales y las brechas en inteligencia y control fronterizo.
INTELIGENCIA, CIBERSEGURIDAD Y CONTROL FRONTERIZO
El acuerdo entre México y Canadá incluye el intercambio de inteligencia, la coordinación de operativos conjuntos, el fortalecimiento de la ciberseguridad y el control fronterizo para frenar el tráfico de drogas, armas y dinero ilícito.
“Lo importante es que hay un acuerdo con respeto a nuestras soberanías”, explicó Sheinbaum. La presidenta subrayó la necesidad de atender las causas estructurales del narcotráfico, al tiempo que se refuerzan los mecanismos de persecución y prevención.
EL CASO “MAYIZA” TENSIONA EL CONTEXTO DE COOPERACIÓN
El anuncio se dio apenas un día después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionara a seis personas ligadas a Los Mayos, una facción del Cártel de Sinaloa. Entre los sancionados figura Hilda Araceli Brown, diputada federal de Morena y exalcaldesa de Rosarito, acusada por Washington de colaborar con operadores del cártel para controlar áreas clave del gobierno municipal.
Sheinbaum confirmó que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) estaba al tanto del caso semanas atrás, pero no encontró pruebas suficientes para congelar cuentas ni abrir una investigación formal en México.
“No vamos a proteger a nadie, pero hasta ahora no hay información suficiente para proceder”, declaró.
La presidenta reiteró que si Estados Unidos presenta evidencias sólidas, la Fiscalía General de la República (FGR) actuará conforme a derecho.
UNA BATALLA TRANSNACIONAL: NARCOTRÁFICO CON NUEVA RUTA
La revelación de Carney sobre las redes criminales operando entre México y Canadá confirma una realidad ya detectada por agencias de inteligencia: el narcotráfico no solo fluye hacia Estados Unidos, sino que utiliza rutas alternas, incluyendo Canadá, como destino y punto de distribución.
La cibercriminalidad, el lavado de dinero y el tráfico de precursores químicos también forman parte del fenómeno, en el que ambos países reconocen estar rezagados.
UNA OPORTUNIDAD CONDICIONADA AL COMPROMISO
Aunque la reunión entre Sheinbaum y Carney deja señales claras de voluntad política, el éxito del acuerdo dependerá de su implementación real. De poco servirá la diplomacia si no se traduce en operativos eficaces, intercambio de datos confiables y acciones concretas frente a los actores políticos y económicos que, directa o indirectamente, colaboran con el crimen organizado.
Ambos gobiernos enfrentan el desafío de no sólo coordinarse, sino también limpiar sus propias casas, y demostrar que la lucha contra el narcotráfico no es una bandera de ocasión, sino un compromiso de Estado.











































