Noruega reaccionó con asombro, indignación y duras críticas tras conocerse que la Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, entregó su medalla al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, un hecho considerado sin precedentes y que ha desatado un debate sobre la politización y el desprestigio del galardón.
La entrega ocurrió durante una reunión en la Casa Blanca, donde Trump aceptó la medalla pese a que el Premio Nobel de la Paz no es transferible ni compartible, según reiteró recientemente el Comité Noruego del Nobel.
“COMPLETAMENTE INAUDITO”
Las reacciones en Noruega no se hicieron esperar. La académica y exfuncionaria Janne Haaland Matlary, profesora de la Universidad de Oslo, calificó el acto como una afrenta directa al premio.
“Eso es completamente inaudito. Es una total falta de respeto por el premio”, declaró a la emisora pública NRK, y lo describió como “insignificante” y “patético”.
CRÍTICAS DESDE EL PODER POLÍTICO
Figuras políticas noruegas en activo fueron aún más directas. El exministro de Finanzas y líder del Partido del Centro, Trygve Slagsvold Vedum, señaló:
“El hecho de que Donald Trump acepte la medalla dice algo sobre él como persona: un fanfarrón clásico que quiere adornarse con los premios y el trabajo de otros”.
Por su parte, Kirsti Bergstø, líder del partido Izquierda Socialista, calificó la acción como:
“Sobre todo absurda y sin sentido”.
“VERGONZOSO Y PELIGROSO”
Desde el Partido Laborista, el exalcalde de Oslo Raymond Johansen advirtió sobre las consecuencias del episodio para la credibilidad del Nobel.
“Esto es increíblemente vergonzoso y perjudicial para uno de los premios más reconocidos e importantes del mundo”, escribió en Facebook.
“La concesión del premio está ahora tan politizada que fácilmente podría legitimar un proyecto que vaya en contra de la paz”.
MACHADO Y TRUMP: UN GESTO POLÍTICO
María Corina Machado justificó la entrega de la medalla como:
“Un reconocimiento a su compromiso único con nuestra libertad”.
El gesto ocurre en un contexto delicado: Machado ha quedado excluida del proceso de transición política en Venezuela, luego de que fuerzas estadounidenses derrocaran a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, pero mantuvieran intacto el régimen.
Trump, por su parte, ha afirmado en repetidas ocasiones que merece el Premio Nobel de la Paz, asegurando haber resuelto múltiples conflictos durante su segundo mandato, y ha expresado públicamente su descontento con el Comité Nobel.
EL NOBEL ACLARA: NO SE PUEDE TRANSFERIR
El Comité Noruego del Nobel recordó la semana pasada que el premio:
“No puede ser compartido ni transferido”,
lo que agrava la controversia y deja la entrega de la medalla en un limbo simbólico, pero con fuerte impacto reputacional.
COMPARACIONES Y ANTECEDENTES POLÉMICOS
El episodio contrasta con el caso del periodista ruso Dmitry Muratov, quien en 2022 subastó su medalla para apoyar a refugiados ucranianos sin provocar rechazo institucional.
No es la primera vez que el Nobel de la Paz genera controversia. Casos como el de Barack Obama (2009), Aung San Suu Kyi (1991) o Abiy Ahmed (2019) han alimentado cuestionamientos sobre decisiones que, con el paso del tiempo, resultaron contradictorias con el espíritu del premio.
UN PREMIO BAJO SOSPECHA
Aunque el Comité Nobel es formalmente independiente, sus cinco integrantes son designados por el parlamento noruego, lo que mantiene un inevitable componente político. Este nuevo escándalo refuerza la percepción de que el Nobel de la Paz atraviesa una crisis de legitimidad.
La polémica también se da en medio de tensiones diplomáticas y comerciales entre Noruega y Estados Unidos, lo que añade una capa más de complejidad al episodio.











































