A casi un año del secuestro y entrega de Ismael “El Mayo” Zambada a autoridades estadounidenses —operativo ejecutado en julio de 2024 por Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”— el caso continúa envuelto en contradicciones, silencios oficiales y una trama de actores ausentes.
El acuerdo de culpabilidad del heredero de los Guzmán indica que citó a Zambada en el rancho Huertos del Pedregal, en las afueras de Culiacán, para resolver disputas internas. La narración del propio Zambada coincide parcialmente, aunque señala que fue convocado para mediar en una disputa política que involucraría al gobernador de Sinaloa, Iván Guzmán Salazar, y al exrector Héctor Melesio Cuén Ojeda, figuras que Guzmán López no menciona en absoluto.
CERCADO, SOMETIDO Y SACADO POR UNA VENTANA
Ambas versiones admiten que Zambada llegó acompañado de cuatro escoltas: dos ingresaron con él, otros dos permanecieron vigilando el perímetro. Desde el inicio, dice El Mayo, era evidente la presencia de un número atípico de hombres armados.
Según el expediente judicial, Guzmán López condujo a Zambada a una sala donde habían retirado el vidrio de una ventana de piso a techo. Tras cerrar la puerta, un grupo armado irrumpió por ese acceso, lo sometió, le colocó una bolsa negra en la cabeza y lo esposó.
La carta de Zambada añade agresiones físicas que presuntamente le causaron heridas graves en espalda, muñecas y rodillas.
DE UNA FINCA A UNA AVIONETA CARGADA DE INCOGNITAS
Ambas narraciones coinciden en que Zambada fue sacado por la ventana y subido a la parte trasera de una camioneta que lo transportó entre 15 y 20 minutos hasta una pista clandestina. Allí lo obligaron a abordar una avioneta Beech King Air 200.
El documento judicial afirma que Guzmán López preparó una bebida con sedantes que ambos consumieron antes del despegue; durante el vuelo —que Zambada calcula en hasta tres horas— lo ataron al asiento con abrazaderas.
Al aterrizar en Nuevo México, agentes federales estadounidenses ya esperaban. “No me entregué ni vine voluntariamente a los Estados Unidos… fui secuestrado y traído por la fuerza”, reiteró Zambada en su carta.
LOS MUERTOS Y DESAPARECIDOS DEL 25 DE JULIO
Zambada asegura que en la finca fue asesinado Héctor Melesio Cuén Ojeda y que dos de sus escoltas desaparecieron ese mismo día. Las autoridades no han confirmado ni desmentido esta versión.
Periodistas como José Luis Montenegro y Jesús Lemus sostienen, con base en audios no oficiales, que los escoltas habrían sido ejecutados y enterrados en la finca para eliminar testigos. Sin embargo, no existen peritajes públicos que lo acrediten. Las fichas de búsqueda permanecen clasificadas como “confidenciales”.
EL PILOTO QUE NADIE ADMITE
Las primeras versiones apuntaban a Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias “El Jando”, reconocido piloto del círculo de Los Chapitos. Sin embargo, autoridades mexicanas negaron que estuviera físicamente en la aeronave.
Al día de hoy se desconoce quién piloteó la avioneta que trasladó a Zambada a territorio estadounidense.
LA MUERTE DE CUÉN, ENTRE DOS HISTORIAS
Mientras la versión gubernamental inicial ubicó la muerte de Héctor Melesio Cuén Ojeda en un asalto en una gasolinera, Zambada afirma que fue ejecutado en el rancho ese mismo día. La ausencia de Cuén en la versión judicial de Guzmán López agudiza la incertidumbre.
Los indicios forenses y la secuencia real de los hechos siguen sin resolución judicial definitiva.
¿UN OPERATIVO SIN GOBIERNOS?
Tanto autoridades mexicanas como estadounidenses han negado participación en la reunión del 25 de julio y en el traslado ilegal. El acuerdo judicial también descarta que Washington haya solicitado, permitido o recompensado la operación, y sostiene que Guzmán López y su hermano Ovidio no recibirán beneficios legales.
¿POR QUÉ SECUESTRAR AL “MAYO”?
Guzmán López argumentó que buscaba ventajas en su proceso en Estados Unidos. En el entorno criminal, en cambio, persiste la hipótesis de venganzas internas y ajustes de cuentas ligados a la muerte de Édgar Guzmán años atrás.
A falta de pruebas concluyentes, el móvil del secuestro continúa abierto, tanto como la larga lista de interrogantes que dejó aquel operativo de julio.











































