Ese resultado, que era lo que todos esperaban, generó numerosas discusiones acerca de la fórmula de elección, de los méritos de cada uno y de la subjetividad en estos galardones. Muchos comentaristas celebraron su triunfo como justo, ya que Dembélé tuvo un papel determinante tanto en la Champions League como en los torneos nacionales, mientras que otros creen que el galardón bien pudo haberse ido a Lamine Yamal, que desplegó un juego más vistoso de cara al público.
Es oportuno tener en cuenta, antes de entrar en detalle acerca de los posibles postulantes, que el galardón del Balón de Oro no es simplemente un premio estadístico o meramente cuantitativo. Los criterios oficiales consideran, aparte de los datos individuales, la consistencia, el espectáculo, el fair play y/o la influencia de su juego en situaciones críticas, así como el peso incuestionable de los títulos colectivos. Dicho esto, y aunque la decisión ya es historia, no queda sino cuestionarse: ¿Quién era el verdadero candidato al Balón de Oro en 2025?
El increíble resurgir del mosquito, flamante Balón de Oro
Las estadísticas de Ousmane Dembele, del PSG, son como la prueba del algodón, no engañan y confirman su grandísima temporada: 35 goles y 16 asistencias en todas las competiciones, así como un rol esencial en la UEFA Champions League, donde fue una pieza fundamental para que el PSG se coronara campeón por primera vez en su historia arrasando en la final dándole una bañada al Inter por 5-0. Además, su potencia ofensiva, su imaginación, la capacidad de moverse entre líneas, la agresividad en el uno contra uno y su determinación en los momentos decisivos fueron valorados por la crítica deportiva como aspectos que lo diferencian del resto. Según la perspectiva del jurado, Dembélé satisfizo tres aspectos fundamentales: el éxito grupal, el rendimiento individual y su carácter ejemplar.
Lamine Yamal; el talento precoz que asombró al universo futbolístico
Uno de los argumentos más sólidos en contra del resultado oficial es que Lamine Yamal, con un rendimiento impresionante a pesar de su juventud, fue un competidor de primerísimo nivel que aguantó el pulso a Dembele y al PSG hasta el final de la temporada. Se argumentaba en numerosos medios especializados que, debido a su frescura, audacia y ambición, merecía más atención e incluso alzarse con el título de mejor jugador del mundo. Yamal sobresalió en el campo por su velocidad, agilidad, verticalidad y una increíble capacidad para revertir la dirección de los partidos en algunas citas donde la exigencia era máxima. Algunos analistas entendían que su intensidad y competitividad fueron superior a la de muchos veteranos, lo que lo convirtió en un caso paradigmático de JASP.
En su contra, jugaba que su equipo no logró alcanzar el máximo galardón europeo y que Lamala no logró deslumbrar en algunos partidos cruciales en los que había dudas entre votar a uno u otro candidato. Además, la actitud chulesca de Lamal, un joven que tuvo que adaptarse a una fama descomunal a marchas forzadas, no ayudó a conquistar la simpatía de parte del aficionado futbolístico.
Mohamed Salah, Vitinha y otros aspirantes que se quedaron en el camino
En tercer lugar, Vitinha, un compañero de Dembelé en el PSG, también acumula muchos votos, y tiene grandes valedores. Es un jugador que aporta lo que no todos pueden, y suelen ser más importantes de lo que aparentan. Su calma, estabilidad, equilibrio y organización en el mediocampo parisino le hicieron ganar reconocimiento a escala mundial. En la final de la Champions League 2025 dio todo un espectáculo. Y aunque no es tan llamativo como Yamal o Dembélé, su consistencia y regularidad le otorgaron fundamentos para optar al Balón de Oro. Para los más analíticos del fútbol, Vitinha era la gran revelación del año.
Kylian Mbappé, Achraf Hakimi, Mohamed Salah o Raphinha también fueron jugadores muy destacados por sus contribuciones en el plano ofensivo y su capacidad para desequilibrar en los partidos importantes. Sin embargo, el problema que frecuentemente encuentran estos aspirantes es sencillo: a pesar de que tienen buenas estadísticas, se echó en falta ese “destello decisivo” en los momentos de mayor exigencia futbolística (finales, enfrentamientos directos, choques eliminatorios) que para muchos votantes representa la verdadera diferencia. Los jugadores del Barça no llegaron a la final de la Champions y eso fue determinante.
Un análisis crítico que pone en duda el sistema de valoración del Balón de Oro
La audiencia suele criticar que el Balón de Oro tiene la posibilidad de premiar al jugador que tuvo el “mejor contexto”, en vez de al que tuvo la mejor temporada en términos absolutos. En otras palabras: si una futbolista de renombre juega en un club que cuenta con un equipo con jugadores TOP, una gran estructura ganadora y un presupuesto muy elevado, su legado futbolístico puede destacar más que el de un jugador extraordinario en un club pequeño, que no puede aspirar a nada.
Por otro lado, el historial y la reputación de los años anteriores pueden influir sobre las percepciones: los deportistas que tienen más visibilidad en los medios de comunicación y las revistas tienden a ser favorecidos de manera inconsciente por algunos votantes, que son periodistas y entrenadores. Por eso, en ocasiones alguien “sobresaliente” es desplazado al no tener acceso al prime time mediático.
Conclusión: ¿Quién merecía realmente el Balón de Oro 2025?
La respuesta no es única, ya que depende del criterio que tenga cada aficionado: ¿las actuaciones en los partidos; el juego puro? ¿Las decisiones importantes en los partidos grandes? ¿El equilibrio entre lo colectivo y lo individual? Si se considera el papel decisivo en la Champions League, los títulos y las estadísticas globales, la victoria de Dembélé cuenta con un firme respaldo. Además, la puntuación obtenida, con más de 300 votos de diferencia con el segundo puesto, parece cerrar el caso de que Dembelé es digno ganador del Balón de Oro del 2025.











































