Todos los mejores deseos desde las paradisíacas playas de Bahías de Huatulco, donde siempre serán bienvenidos para disfrutar de grandes momentos y experiencias inolvidables.
En muchos lugares se celebró a los buenos padres el pasado domingo, reconociendo a quienes, con su esfuerzo, responsabilidad y ejemplo, contribuyen a la armonía del hogar y a la formación de buenos hijos.
Una gran felicitación para el Dr. Froylán Ortega Salinas, un médico muy apreciado en Huatulco por su profesionalismo y calidad humana. Además de ser una persona responsable y comprometida con su familia, tiene la virtud de hacer más llevaderas las situaciones difíciles gracias a sus espontáneos comentarios y su buen sentido del humor. Esa chispa especial marca la diferencia cuando las circunstancias parecen complicadas y ayuda a cambiar la perspectiva para afrontar la vida con mayor optimismo. ¡Muchas felicidades, Dr. Froy!
Y hablando de acciones que realmente valen oro, recientemente organizamos una rifa a beneficio de Marco Antonio Cruz. El sorteo se realizó un conocido hotel en el centro de La Crucecita, en Bahías de Huatulco.
Me llenó de alegría ver el entusiasmo y la generosidad de quienes patrocinaron los premios. Entre ellos, Timoteo Díaz Gallardo, quien comentó que entregaría una camisa una vez conocido el ganador, para que la prenda fuera confeccionada a su medida. El afortunado fue el Lic. Martín Carreño Villanueva, de la ciudad de Oaxaca, quien ya se puso en contacto con Timoteo para definir los detalles y asegurar que la guayabera le quede perfectamente.

Mi agradecimiento también para los demás patrocinadores: el Sr. Pedro Camacho, Diana Lucas y el artista plástico Kevin Navarro, quien ha cosechado importantes éxitos a nivel nacional e internacional. Un abrazo especial para el Ing. Pavel Copka, quien también contribuyó con una cena para dos personas, uno de los premios de este sorteo. A todos, muchas gracias por su apoyo.
Ser altruista permite a quienes ayudan sentir que realmente hacen la diferencia, pues saben que su aportación beneficia directamente a alguien que lo necesita. Esto brinda un profundo sentido de propósito y satisfacción que difícilmente puede compararse con cualquier bien material. Además, fortalece el tejido social al unir a las personas en torno a una causa común, creando vínculos más sólidos con la comunidad donde viven y reforzando valores fundamentales.
Estimados lectores, sigamos haciendo el bien, porque esa es una de las cualidades que distinguen la calidad humana. Ayudar a los demás nos permite disfrutar más plenamente de la vida y valorar las oportunidades que tenemos cada día. Que Dios los bendiga. Se despide su servidor y amigo, Lucio Gopar.
¡Suerte y hasta la próxima!
Fotos: Omar Maya/Gil Obed González








































