El gobierno federal confirmó un incremento histórico al salario mínimo a partir del 1 de enero de 2026. El secretario de Trabajo y Previsión Social, Marath Baruch Bolaños, detalló que el ajuste será de 13% en la zona general, lo que eleva el ingreso diario de 278.80 a 315.04 pesos.
En la Zona Libre de la Frontera Norte, el aumento será de 5%, pasando de 419.88 a 440.87 pesos por día.
Según cifras oficiales, este nivel no se alcanzaba desde 1980 y representa un avance notable frente al periodo de estancamiento y pérdida adquisitiva reportado en décadas previas.
UNA MEDIDA RESPALDADA POR EMPRESARIOS Y TRABAJADORES
Durante la conferencia matutina del 3 de diciembre, la presidenta Claudia Sheinbaum celebró lo que calificó como “una buena noticia” derivada —subrayó— de un acuerdo unánime entre el sector empresarial y el obrero.
Bolaños reforzó ese mensaje al asegurar que el país avanza hacia un modelo que mantiene el salario por encima de la inflación, objetivo central del gobierno.
El funcionario destacó también que durante la llamada Cuarta Transformación el poder adquisitivo se ha recuperado 154%, de acuerdo con sus estimaciones.
EL SALARIO EN 2025 Y LA BRECHA FRONTERIZA
El aumento de 2026 será el segundo ajuste en la administración de Sheinbaum. En 2025, el salario mínimo general subió 12%, al pasar de 248.93 a 278.80 pesos.
En la frontera norte, donde se mantiene desde 2019 un esquema diferenciado para contener la migración y fortalecer la economía local, el salario aumentó de 374.89 pesos en 2024 a 419.88 pesos en 2025.
Con el nuevo ajuste, la brecha se mantiene, aunque ambas zonas avanzan hacia la meta de que, hacia 2030, el ingreso cubra el equivalente a 2.5 canastas básicas por trabajador.
RETOS PENDIENTES Y EXPECTATIVAS
Aunque el alza salarial es significativa, especialistas advierten que el reto mayor será garantizar que el incremento no se diluya ante presiones inflacionarias, informalidad o falta de productividad. La propia administración reconoce que el impacto real del salario mínimo depende de la capacidad del mercado laboral para generar empleos formales y de la continuidad de acuerdos tripartitos entre gobierno, empresas y trabajadores.









































