La cerveza y algunos alimentos procesados podrían enfrentar nuevos impuestos si prosperan las propuestas que actualmente analiza la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, como parte de los trabajos rumbo al Paquete Económico 2027.
La propuesta contempla incrementar la carga fiscal a las bebidas alcohólicas, particularmente a la cerveza, y establecer un gravamen de carácter extrafiscal para alimentos y productos procesados que rebasen los niveles de sodio establecidos en las disposiciones sanitarias.
De concretarse, los consumidores podrían absorber parte del impacto mediante un aumento estimado de entre 60 centavos y un peso por cerveza, mientras que productos como algunas sopas instantáneas, aderezos y otros alimentos con el sello de advertencia “exceso de sodio” también podrían encarecerse.
CERVEZA, EL PRINCIPAL OBJETIVO
La propuesta para modificar el impuesto a las bebidas alcohólicas parte de una diferencia en el comportamiento fiscal de los distintos productos que integran este mercado.
Durante la presentación de las conclusiones del grupo de trabajo sobre el tratamiento fiscal a la producción de destilados y otras bebidas alcohólicas, la diputada Vanessa López Carrillo sostuvo que la cerveza concentra la mayor parte del mercado nacional.
Las cifras presentadas señalan que la cerveza representa 93.1 por ciento del volumen de bebidas alcohólicas comercializadas en México y aporta 63.3 por ciento de la recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
En comparación, los destilados representan 6.3 por ciento del volumen y contribuyen con 33.3 por ciento del IEPS, mientras que el vino concentra apenas 0.6 por ciento del volumen y aporta 3.5 por ciento de la recaudación.
La legisladora justificó que el aumento se concentre en la cerveza debido a su tamaño de mercado y capacidad económica.
HASTA UN PESO MÁS POR CERVEZA
El ajuste propuesto tendría un impacto estimado de 60 centavos a un peso por unidad, dependiendo del precio y la presentación del producto.
Aunque el incremento por cerveza sería relativamente pequeño, su aplicación sobre el enorme volumen de ventas permitiría al gobierno obtener recursos adicionales.
Los escenarios analizados calculan una recaudación cercana a 6 mil 500 millones de pesos adicionales.
Bajo el escenario recomendado, la recaudación conjunta de IEPS e IVA pasaría de 140 mil 586 millones a aproximadamente 147 mil 37 millones de pesos, un incremento estimado de 4.6 por ciento.
La discusión, sin embargo, no se limita a cuánto dinero podría ingresar a las arcas públicas. El planteamiento abre también el debate sobre hasta qué punto los impuestos a productos de consumo frecuente son una herramienta para modificar hábitos o terminan trasladándose directamente al bolsillo de los consumidores.
SOPAS INSTANTÁNEAS TAMBIÉN EN LA MIRA
El segundo frente de la propuesta apunta hacia los alimentos procesados con altos niveles de sodio.
La iniciativa plantea estudiar un impuesto de carácter extrafiscal para productos que superen los parámetros establecidos en materia sanitaria.
Entre los productos que podrían quedar bajo este esquema se encuentran algunas sopas instantáneas o ramen, aderezos y otros alimentos procesados que actualmente deben portar el sello de advertencia por “exceso de sodio”.
El argumento es que el consumo elevado de este componente está relacionado con problemas de salud, por lo que la política fiscal podría utilizarse como una herramienta para desincentivar su consumo.
¿IMPUESTO PARA RECAUDAR O PARA CAMBIAR HÁBITOS?
La propuesta establece una diferencia importante respecto de un impuesto diseñado exclusivamente para aumentar los ingresos públicos.
La intención declarada es modificar los incentivos de la industria para que reduzca el contenido de sodio en sus productos y, al mismo tiempo, disminuir el consumo de alimentos con cantidades elevadas de este componente.
“Su finalidad no debe ser exclusivamente recaudatoria”, sostuvo López Carrillo al defender la propuesta, al señalar que también se busca impulsar la reformulación de productos y prevenir daños asociados con su consumo excesivo.
El planteamiento, sin embargo, tendrá que enfrentar la discusión sobre sus posibles efectos en precios, consumidores e industria.
PROPUESTAS AÚN NO SON UNA DECISIÓN FINAL
Las medidas forman parte de las conclusiones de un grupo de trabajo y serán consideradas dentro del proceso de análisis de modificaciones fiscales para el Paquete Económico 2027.
Por ahora, aumentar el impuesto a la cerveza o gravar alimentos con exceso de sodio no significa que los cambios ya estén aprobados.
Las propuestas deberán avanzar por el proceso legislativo correspondiente, donde se discutirá su viabilidad, impacto económico y posibles consecuencias para consumidores y productores.
De aprobarse, el próximo año podría traer una mayor carga fiscal para algunos de los productos de consumo cotidiano, bajo el argumento de generar ingresos adicionales y, en el caso de los alimentos con exceso de sodio, utilizar el sistema tributario como una herramienta de política de salud.











































