Luego de la polémica generada por la advertencia de multas millonarias contra vendedores de tortillas en la vía pública en Tampico, Tamaulipas, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) aclaró que no tiene facultades para sancionar a negocios por motivos de sanidad o higiene, por lo que las declaraciones emitidas por un funcionario local fueron calificadas como un error.
El origen de la polémica
La controversia surgió después de que la oficina local de la Oficina de Defensa del Consumidor (Odeco) en Tampico hiciera un llamado para suspender la venta de tortillas en la vía pública, particularmente aquellas que se distribuyen en hieleras transportadas en motocicletas o bicicletas.
El titular de dicha oficina argumentó que esta modalidad de venta podría representar riesgos a la salud y carecer de información clara para el consumidor, como el gramaje del producto o la fecha de caducidad.
En ese contexto, el funcionario advirtió que los establecimientos podrían enfrentar multas de hasta 4 millones de pesos por incumplir con estos requisitos.
Profeco corrige postura
Tras la difusión de estas declaraciones, la Procuraduría Federal del Consumidor intervino para precisar que no cuenta con atribuciones legales para imponer sanciones relacionadas con condiciones sanitarias, ya que estas corresponden a otras autoridades en materia de salud.
La dependencia federal también reconoció que las afirmaciones hechas por el funcionario de la Odeco fueron incorrectas, lo que motivó la aclaración oficial para evitar confusiones entre comerciantes y consumidores.
Preocupación del pequeño comercio
Ante la polémica, la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) advirtió que limitar la venta de tortillas en tiendas de abarrotes o mediante reparto a domicilio podría tener efectos económicos negativos.
El organismo señaló que las tortillerías de barrio —muchas de ellas operando mediante el sistema tradicional de nixtamalización— cubren alrededor del 70% del consumo nacional, por lo que restringir su distribución afectaría tanto a productores como a consumidores.
Además, recordó que en México el consumo promedio de tortilla alcanza 75 kilogramos por persona al año, lo que hace indispensable una red de distribución amplia y flexible, que incluya tanto la venta en establecimientos como el reparto directo en colonias y barrios.
La ANPEC subrayó que este sistema permite satisfacer la demanda diaria de uno de los alimentos básicos de la dieta mexicana, por lo que pidió evitar medidas que puedan encarecer el producto o limitar su acceso.











































