Debido a factores externos, como la creciente demanda desde diversas partes del mundo, particularmente Asia, del hidrocarburo producido en Estados Unidos, la depreciación del peso ante el dólar y, en el ámbito doméstico, la deficiente logística de transporte y una creciente competencia de otros combustibles, como la leña, amplificada ante la propia alza del gas.












































