El secretario general de la ONU, António Guterres, lanzó un contundente llamado de alerta en la cumbre previa a la COP30, asegurando que el mundo ha fracasado en su objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C respecto a la era preindustrial.
“Hemos fallado en asegurar que nos mantengamos por debajo de 1,5 grados”, afirmó Guterres, calificando la situación como un “fracaso moral y una negligencia mortal”. Sin embargo, destacó que aún es posible minimizar los daños si se acelera la acción climática, incluyendo la eliminación gradual de los combustibles fósiles.
IMPACTOS ECONÓMICOS Y SOCIALES DEL CALENTAMIENTO GLOBAL
El secretario general advirtió que cada año que la temperatura supere este límite afectará gravemente las economías globales, profundizará las desigualdades y golpeará con mayor dureza a los países en desarrollo, quienes menos han contribuido al problema.
LÍDERES Y COMBUSTIBLES FÓSILES: UN FRENO AL CAMBIO CLIMÁTICO
Guterres criticó que “demasiados” dirigentes políticos siguen siendo **rehenes de los intereses de los combustibles fósiles”, y subrayó que la falta de acción inmediata pone en riesgo el futuro de las próximas generaciones y amenaza la estabilidad de los ecosistemas y la economía mundial.
ACCIONES INSUFICIENTES ANTE LA CRISIS CLIMÁTICA
Aunque los nuevos planes climáticos nacionales representan un avance, Guterres destacó que “aún están muy por debajo de lo necesario”. La crisis climática se acelera, y los datos recientes de la Organización Meteorológica Mundial muestran que las emisiones globales aumentaron un 2,3 % en 2024 y continúan creciendo en 2025.
El secretario general insistió en que el límite de 1,5 °C no es simbólico, sino una “línea roja para la humanidad”. Si el mundo actúa ahora y a gran escala, se puede lograr que la crisis climática sea lo más baja, breve y segura posible.











































