El siglo XVI fue particularmente importante para la población de ambos mundos por el primer contacto entre individuos de culturas transoceánicas diferentes, acompañados de especies desconocidas de vegetales, animales y también con microorganismos de consecuencias potencialmente letales.
La población de lo que más tarde sería México, posiblemente mayor a veinte millones antes del encuentro con los españoles en 1519, cayó a menos de un millón en el siglo siguiente, consecuencia no sólo de la guerra, también del hambre, las sequías, la esclavitud disfrazada de encomienda, los trabajos forzados y las epidemias.
En una primera época, denominada “de contacto”, situada entre 1520 y 1560, se presentaron tres grandes epidemias: la viruela en 1520, conocida en náhuatl como hueyzáhuatl o “gran lepra”; el sarampión o tepitonzáhuatl o “pequeña lepra” en 1531 y la tercera en 1545, que los registros de la época denominaron cocoliztli, término derivado de cocoa, que significa enfermarse o dolor de alguna parte del cuerpo. Sobre el cocoliztli se tienen registradas dos grandes y devastadoras epidemias, si bien se han descrito otras de menor magnitud entre 1566 y 1613. En la primera el pico de la epidemia duró aproximadamente seis meses y estuvo acompañada de una gran sequía. Esta epidemia fue enfrentada —ante la carencia de médicos peninsulares en ese momento— principalmente por los médicos indígenas y se estima que acabó con casi el 80% de la población nativa.
Diversos códices, como el Códice en Cruz, Aubin, la Tira de Tepechpan y Códice Mexicanus ilustran y describen algunas de sus manifestaciones clínicas, incluyendo las fiebres y sangrado excesivo por la boca o nariz. El Códice Telleriano-Remensis ilustra mediante individuos envueltos en petates, la “gran mortandad entre indios” en esos años.
La segunda, denominada huey cocoliztli, ocurrió entre 1576 y 1580. El brote comenzó en junio en el altiplano y se extendió por Mesoamérica, acabando con la vida de 2 a 2.5 millones de personas (casi el 50% de los nativos remanentes). Dice el presbítero J. A. Gay que después de esta epidemia “los pueblos mixtecas estaban en notable desmejora y otros ofrecían el aspecto de un desierto”. Durante esta epidemia en Oaxaca los enfermos fueron atendidos en el Hospital Real de San Cosme y San Damián por el hermano Andrés Gutiérrez, quien fue su primer director. El hospital saturó sus escasas cincuenta camas disponibles con el número de enfermos que se presentaron.
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La descripción médica fue realizada por el doctor Francisco Hernández, Protomédico de las Indias, quien asistió a pacientes durante la epidemia de 1576, junto con los doctores Alonso López de Hinojosos, del Hospital Real de indios y Agustín Farfán. Los dos primeros realizaron las autopsias juntos y redactaron sus informes de manera independiente, con descripciones similares.
El doctor Hernández señaló que “las fiebres eran altas y continuas, con sed intensa, lengua seca y obscura, orina verdosa e incluso negra, pulso débil, rápido y a veces nulo, ojos y piel amarillos, disentería y nódulos atrás de las orejas, delirios y convulsiones, así como hemorragia profusa por los ojos, nariz y boca, y la muerte en 3 a 4 días”. Debe hacerse notar que, mientras que la población española fue mínimamente afectada (exceptuando los religiosos), los nativos, afectados de desnutrición, pobreza y otras condiciones de insalubridad, tuvieron la más alta mortalidad. “un cocoliztli que da a los indios, sin tocar a los españoles”, escribió el doctor López.
Se ha escrito mucho acerca del posible equivalente o patógeno causal del cocoliztli, desde un posible veneno, planteado por el doctor Francisco Hernández, hasta diversas fiebres hemorrágicas de origen viral, leptospirosis, tifo, peste y otras; sin embargo, no hay a la fecha acuerdo sobre su causa; incluso se han advertido diferencias entre los dos principales brotes epidémicos de cocoliztli de 1545 y 1576.
Recientemente, un grupo internacional de investigadores utilizó una herramienta de análisis genómico denominada MALT para identificar rastros genéticos de patógenos obtenidos de la pulpa dentaria de cadáveres en un cementerio de Teposcolula-Yucundaa, ligado a la epidemia de cocoliztli de 1545 y encontró ADN de Salmonella enterica serovar Paratyphi tipo C en diez de ellos, una bacteria causante de fiebre entérica. Sea traída de Europa o autóctona del continente americano, agregaron un agente etiológico más a los previamente postulados como causa del cocoliztli.
Héctor Eloy Álvarez Martínez
Corresponsalía en Oaxaca “Ing. Alberto Bustamante Vasconcelos”









































