La lucha por la recuperación de la memoria y la herencia cultural del pueblo Ñuu Savi ha llevado a integrantes de colectivos comunitarios y activistas a reiterar su exigencia para que un cráneo decorado con turquesa, repatriado desde Holanda a México, sea devuelto a la Villa de Tututepec, lugar al que consideran pertenece históricamente.
Isaira López Sánchez, integrante del colectivo Nchivi Ñuu Savi y autodenominada “mujer del coro de la lluvia”, explicó que desde hace varios años trabajan junto con otros colectivos en procesos de repatriación de restos ancestrales y bienes culturales que permanecen fuera del país.
Detalló que el caso más reciente corresponde a un cráneo decorado con turquesa, originario del pueblo Ñuu Savi y perteneciente al periodo Postclásico, entre los años 1300 y 1500 d.C., el cual permaneció durante décadas en el Museo Nacional de Etnología de Leiden, en Holanda.
Aunque la pieza fue restituida a México a inicios de 2025 mediante un proceso diplomático encabezado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), hasta ahora se desconoce su ubicación actual y las condiciones en las que permanece resguardada.
“Es un derecho de los pueblos originarios y de los descendientes reclamar nuestra herencia cultural”, expresó Isaira López, quien señaló que el objetivo es fortalecer la conciencia comunitaria para que en el futuro sean los propios pueblos Ñuu Savi quienes continúen impulsando procesos de recuperación de piezas y ancestros que permanecen en museos nacionales e internacionales.

De acuerdo con los colectivos Nchivi Ñuu Savi, Museo Comunitario Yucu Saa y Taller de Arqueología Visionaria, desde 2022 comenzaron las gestiones para solicitar el retorno del ancestro a Tututepec. Sin embargo, aseguran que el INAH no ha respondido a los oficios enviados desde 2024 para conocer el avance del proceso.
Raúl López Nicolás, director del museo comunitario Yucu Saa, señaló que la comunidad mantiene la esperanza del regreso del ancestro, al que esperan recibir “como a otro paisano”, con música, comida y ceremonia.
Los activistas destacaron que previo a la solicitud formal realizaron talleres, asambleas y actividades comunitarias para reforzar la identidad cultural y reflexionar sobre el significado del retorno del cráneo, no como una pieza arqueológica, sino como parte de la memoria viva del pueblo Ñuu Savi.
Asimismo, señalaron que este caso podría convertirse en un precedente histórico en México, al tratarse de una exigencia impulsada directamente por un pueblo originario para recuperar y resguardar a uno de sus ancestros en un espacio comunitario.









































