Con reverencias y ofrendas al padre Sol, la madre Tierra, el hermano Viento y la hermana Agua, las comunidades originarias de este municipio ingresaron de nuevo a la Zona Arqueológica de Cañada de la Virgen, con lo que recuperan una parte esencial de su vida social y religiosa.
Con la reapertura del sitio patrimonial, llevada a cabo el pasado 24 de mayo de 2026, las y los habitantes de pueblos como Agustín González, Toriles y don Francisco, entre otros, caminaron una vez más por la vereda ceremonial construida por sus ancestros en el siglo V pero que, en años recientes, les había estado vedada por encontrarse en terrenos de propiedad privada.
“Hoy el país les rinde homenajes a ustedes, por su resistencia y fuerza espiritual, que son los cimientos de un país que llamamos México, el cual sabemos tiene un sinfín de nombres en cada una de las lenguas y variantes dialectales que preservamos”, expresó la dramaturga y asesora de la presidencia de la República, Jesusa Rodríguez Ramírez.
Luego de las ofrendas a los cuatro rumbos, pobladores, comisarios ejidales, autoridades y visitantes se reunieron frente a la Casa de los Trece Cielos, el basamento piramidal de 16 metros de altura que corona Cañada de la Virgen, para expresar palabras de agradecimiento y rendir homenaje a los arqueólogos Luis Felipe Nieto Gamiño (1954-2024) y Gabriela Cepeda García-Moreno (1959-2025).
Del primero se destacó su particular sentido del humor y su generosidad para las y los académicos con proyectos arqueológicos en el Bajío mexicano, además de su labor para indagar desde los años ochenta el entonces sitio arqueológico de Cañada de la Virgen, lo que le llevó a proponer, en 2000, el polígono de protección de 701 hectáreas, el cual, en diciembre pasado, fue expropiado por decreto presidencial.
Tras ello, se evocó la figura de Gabriela Cepeda, cuyos esfuerzos se centraron en vincular los trabajos con la sociedad civil, bajo el entendido de que solo con su compañía sería posible la recuperación del área nuclear del asentamiento.
Finalizados el homenaje y la ofrenda a los ancestros que habitan las montañas alrededor del sitio, a quienes los peregrinos cargan simbólicamente recorriendo la calzada ceremonial de oriente a poniente, imitando el tránsito diario del Sol, se invitó al público a conocer, disfrutar y divulgar el espacio patrimonial recuperado por el Gobierno de México.









































