Nacido el 4 de enero de 1955 en la capital oaxaqueña, Gilberto Rivera Sarmiento ha construido una trayectoria sólida como compositor, intérprete y creador multidisciplinario. Hijo de Gilberto Rivera Salgado y de Josefina Sarmiento Galindo, su vida ha estado ligada al arte desde la infancia: cantó por primera vez ante público a los cuatro años y a los 14 comenzó formalmente su camino como compositor con la canción “Envidia”, en 1969.
Durante su juventud residió en Oaxaca, donde cursó estudios de primaria, secundaria, Técnico Industrial, Bachillerato en Ciencias y Humanidades, además de iniciar la carrera de Arquitectura. De forma paralela se formó en Artes Plásticas y continuó desarrollándose en música, poesía y actuación, disciplinas que han marcado su sensibilidad artística. En 1975 emigró a la Ciudad de México, donde continuó impulsando su carrera profesional.
A los 17 años incursionó en la trova, presentándose en recitales, bares y programas de radio en vivo en distintas emisoras de Oaxaca, lo que marcó su debut como intérprete. Un año después de llegar a la capital del país grabó sus primeros sencillos para RCA bajo la dirección del reconocido maestro Eduardo Magallanes, producciones que salieron al público en 1976.
Su talento como compositor lo llevó en 1977 al Festival OTI, donde participó con la canción “Yo soy como tú”, interpretada por María del Carmen “Carmina” (q.e.p.d.). A lo largo de los años ha consolidado un repertorio extenso, reconocido por su profundidad emocional y por conectar con la experiencia humana.

Entre sus obras más significativas destaca “Los niños del mundo y yo”, que obtuvo el primer lugar para México en el Festival Internacional de la UNICEF en Holanda en 1991, pieza que le permitió colaborar en causas a favor de la niñez. También valora especialmente “Bronco amigo” por su arraigo popular, así como las canciones “Ganapán” y “Legado”, dedicadas a su padre y a su hijo, respectivamente.
Rivera Sarmiento comparte anécdotas que marcaron su vida artística: una de sus primeras experiencias profesionales fue a los cuatro años cuando, días antes del 10 de mayo, cantó para vecinos a cambio de unos centavos para comprar el regalo de su madre. Años después, ya en la Ciudad de México, vivió un episodio insólito cuando un oyente se negó a creer que él era el autor de la canción “No es a mí”, asegurando que pertenecía a “Gil Rivera, el artista del OTI”, sin imaginar que hablaba con el propio compositor.
Definido a sí mismo como obstinado, perfeccionista y amante de la soledad, disfruta de la bohemia, el cine, la lectura y la música —especialmente el blues—. A lo largo de su vida ha practicado futbol y squash, y ha dedicado tiempo también a la pintura y la actuación, áreas que complementan su visión creativa.
Para él, una de las mayores satisfacciones es escuchar sus canciones en lugares donde nadie sabe que está presente: “Quizá eso es trascendencia”, reflexiona. “Pero uno de los mayores gustos se da cuando la gente se identifica con lo que dicen tus canciones y llora o se emociona con algo que salió de uno”.
En años recientes sus composiciones han sido interpretadas por voces destacadas como Alejandra Ávalos y Raquel Olmedo con “Mañana… ya ni vengas”; Betty Montes con “Para que no me vean llorar”; José Carreras en Europa con “La verdad de tu amor”; y el grupo Límite, que impulsa actualmente el éxito “Tu oportunidad”.
Con más de medio siglo dedicado al arte, Gilberto Rivera Sarmiento continúa siendo una figura representativa de la creación musical mexicana, llevando siempre consigo el sello de su raíz oaxaqueña.









































