En pueblos como San Pablo Huitzo, San Francisco Telixtlahuaca y Santiago Suchilquitongo, todas o la mayoría de las familias tenían a miembros ferrocarrileros.
Bastaba con que los jóvenes cumplieran 18 años de edad para tener su cartilla del Servicio Militar Nacional y con ello la oportunidad de empezar a trabajar como reparador de vía. Dependiendo de sus capacidades, los nuevos ferrocarrileros podían subir de puestos y así sumar más ingresos para el sostenimiento de sus familias.
Historias como éstas, que han quedado en el baúl de los recuerdos, recobran vida en las fotografías de aquellos “ferrocarrileros del ayer”. Y lo hacen luego de varios años en que Miguel Ángel Ortega y Gloria Lambarria recorrieron poblaciones y hogares ligados a la historia del ferrocarril en Oaxaca, quienes como integrantes de la asociación Amigos del Ferrocarril reunieron más de un centenar de imágenes.
“No es calidad fotográfica, sino la carga histórica que tienen las imágenes”, destaca Ortega, quien como presidente de Amigos del Ferrocarril recibió ayer, miércoles, las fotografías digitalizadas y en nuevas impresiones, de parte del ayuntamiento capitalino.
Del centenar de imágenes entregadas por el director de las Culturas de Oaxaca de Juárez, Carlos Spíndola Pérez Guerrero, Ortega recuerda el mal estado al que había llegado la colección, guardaba en las instalaciones de la antigua estación ferroviaria, en el barrio del Exmarquesado.
“Desgraciadamente, en el Museo del Ferrocarril han pasado muchas cosas, esa colección no fue bien cuidada y estaba a punto de destruirse. El actual ayuntamiento nos hizo el favor de retomar el tema, imprimirlas y hoy nos entrega un álbum con estas imágenes”, expone.
Tras la digitalización de las fotografías sobre unos 90 ferrocarrileros del ayer, el presidente de la asociación espera que con la nueva administración municipal se dé mayor impulso al museo y rescatar un tesoro histórico que hasta ahora ha permanecido abandonado en furgones.
“Estoy hablando de fotografías, de documentos, de libros, de muchos elementos”, explica quien para las fotografías dice que “tenerlas guardadas sería una tontería”. Por ello, la intención de que se formalice una fototeca sobre el tema y que la colección sea presentada en pueblos ferrocarrileros como Huitzo y Telixtlahuaca.
Asimismo, se espera mostrar este acervo en lugares emblemáticos como El Parián y Tomellín, “donde todavía hay raíces de esa gente que dejaron sus vidas en aras del trabajo y la subsistencia, pero que fueron verdaderos héroes porque no obstante a los bajos salarios y las restricciones que había hicieron que el tren llegara a Oaxaca”.
Esa es la idea de esta colección, que no se pierda la memoria, remarca quien junto a Carlos Spíndola habla del poder de las imágenes y de los recuerdos para una historia como la del ferrocarril, que en Oaxaca “la empiezan tres personas: don Benito Juárez, don Porfirio Díaz y don Matías Romero”.
La memoria, remarca Spíndola, se sostiene de los objetos y recuerdos, estos como pegamento de la primera y que le otorgan profundidad. En la ceremonia, el funcionario destacó un trabajo de equipo, que partió de la reunión de las mismas, su tratamiento, digitalización y presentación en un álbum.
Este miércoles, en el Jardín Antonia Labastida, la entrega de las fotografías digitalizadas se realizó en compañía de Abdías Gerardo Paz, dirigente seccional del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros, y de Serafín Cruz, jubilado del sindicato, quienes fungieron como testigos.










































