Con la convicción de que un buen retrato comienza mucho antes de presionar el disparador de una cámara, la fotógrafa, conferencista y mentora Vero Salinas visitó Oaxaca para impartir el taller de iluminación y retrato en estudio “De luz y de emociones”, organizado por Central Fotográfica.
Durante dos días, más de 60 participantes tuvieron la oportunidad de acercarse a la experiencia de la fotógrafa originaria de Monterrey, Nuevo León, quien compartió herramientas técnicas, pero también una filosofía basada en la confianza, las emociones y la esencia de cada persona frente a la cámara.
Para Salinas, el retrato mantiene su vigencia porque detrás de cada imagen existe una historia y un componente sentimental que puede permanecer a través del tiempo. Por ello, explicó que su objetivo como mentora es ayudar a otros fotógrafos a comprender que la fotografía no se limita al dominio de la luz o la cámara, sino que implica conectar con las personas y transmitir algo de ellas en cada imagen.
Como parte del taller, los asistentes realizaron diversos ejercicios para aprender a trabajar las emociones durante una sesión fotográfica. Uno de ellos consistió en utilizar un espejo para fortalecer la seguridad y confianza frente a la cámara, tanto de quien retrata como de quien es retratado.
La fotógrafa también habló sobre la importancia de generar un ambiente adecuado durante las sesiones, recurriendo incluso a elementos como la música relajante y una respiración apropiada para propiciar un estado de confianza.
“Estar frente a la cámara es un ejercicio de vulnerabilidad, de confianza y de verdad. Es abrazar nuestras fortalezas, confrontarnos y transformarnos; es abrazar nuestras historias de vida, nuestras victorias y celebrarnos”, compartió.

Salinas destacó además que los fotógrafos son artistas que crean a partir de todo lo que son: sus experiencias, conocimientos, emociones y formas de mirar el mundo. Por ello, llamó a los profesionales y a quienes comienzan en esta disciplina a no perder su esencia ni su propósito.
Comparó este proceso con otras profesiones en las que el aprendizaje y la preparación son fundamentales. En el caso de la fotografía, señaló, la capacitación constante permite fortalecer la calidad del trabajo y también reconocer el valor de lo que se ofrece.
En ese sentido, consideró importante que los fotógrafos aprendan a cobrar lo justo por su trabajo, sin dejarse llevar por la idea de que un precio elevado necesariamente alejará a los clientes. La calidad, la preparación y la congruencia entre el servicio ofrecido y el resultado final son elementos que permiten dar valor a una fotografía.
“Los artistas que trascienden son los que crean de verdad, quienes lo hacen desde el talento, con esencia, con compromiso, pero sobre todo con propósito. Si no tenemos eso, entonces no estamos creando, estamos caminando a ciegas”, afirmó.
Durante su primera visita a Oaxaca, la fotógrafa regiomontana también manifestó su admiración por la riqueza cultural de la entidad, experiencia que se sumó al intercambio que buscó generar con las nuevas generaciones y con fotógrafos que ya cuentan con trayectoria.
Finalmente, Vero Salinas destacó la importancia de compartir conocimientos y experiencias dentro de la comunidad fotográfica. Consideró que el crecimiento de un artista no debe construirse desde el egoísmo o la competencia, pues cada creador posee una historia y una mirada únicas.
“Si yo doy, regresa mucho más”, expresó como una de las ideas que resumen su filosofía de trabajo y enseñanza.










































