La Policía Estatal de Oaxaca vuelve a enfrentar cuestionamientos públicos después de que un video difundido en redes sociales mostrara presuntamente a una integrante de la corporación, uniformada, mientras consume una cerveza.
Las imágenes se viralizaron en redes sociales y grupos de mensajería, generando críticas hacia la corporación. Sin embargo, no se ha establecido públicamente dónde ni cuándo fue grabado el video. Por lo que corresponde a las autoridades determinar las circunstancias y confirmar la identidad de la persona que aparece en él.
El caso cobró mayor relevancia porque, de manera extraoficial, comenzó a circular información sobre una denuncia interna presentada ante la Dirección General de Asuntos Internos. En la que elementos de la corporación señalan presuntos actos de favoritismo, abuso de poder y trato desigual.
ASUNTOS INTERNOS YA ABRIÓ DOS EXPEDIENTES
El comisionado de la Policía Estatal, Francisco Santiago García, confirmó que el material fue turnado a la Dirección de Asuntos Internos y que ya existen procedimientos de investigación.
“Son actos reprobables, que se dio vista ya a la Dirección de Asuntos Internos, donde se investigará y se sancionarán estos actos”, declaró.
El funcionario explicó que hasta el momento se han abierto dos expedientes relacionados con hechos difundidos recientemente y sostuvo que la institución no pretende encubrir conductas que puedan afectar su imagen y funcionamiento.
“No vamos a solapar este tipo de actitudes que desacrediten la integridad de la propia Policía Estatal”, afirmó.
La declaración abre ahora la expectativa sobre el resultado de las investigaciones y, sobre todo, sobre si las posibles sanciones serán aplicadas bajo los mismos criterios para todo el personal.
LA DENUNCIA INTERNA APUNTA A PRESUNTOS PRIVILEGIOS
Además del video, un escrito fechado el 18 de agosto y dirigido a Asuntos Internos plantea una problemática más amplia.
Según el documento, elementos de la Policía Estatal denuncian presuntos casos de favoritismo, abuso de poder y trato desigual dentro de la corporación.
¡La cachan empinándose la ‘chela’ con el uniforme puesto! Abren investigación.https://t.co/WnVGCik6cW pic.twitter.com/atOLn0r6py
— El Imparcial de Oaxaca (@ImparcialOaxaca) August 20, 2026
Los denunciantes señalan a personas que, presuntamente, tendrían una posición privilegiada debido a su cercanía con mandos policiales.
Entre los señalamientos aparece una integrante identificada como secretaria particular del jefe de Estado Mayor. A quien se relaciona con el video en el que una persona uniformada consume bebidas alcohólicas.
Hasta ahora, se trata de acusaciones contenidas en una denuncia interna, por lo que no pueden considerarse hechos acreditados.
TAMBIÉN SEÑALAN FIESTAS Y PRESUNTO CONSUMO DE DROGAS
El documento contiene acusaciones todavía más delicadas.
Los elementos inconformes señalan a personal cercano al comandante regional del Istmo y aseguran que existirían reuniones y fiestas donde presuntamente se consumirían bebidas alcohólicas y drogas.
Al mismo tiempo, sostienen que otros integrantes de la corporación enfrentarían procedimientos disciplinarios por conductas que consideran de menor gravedad.
Si estas acusaciones fueran confirmadas, el problema dejaría de ser únicamente la conducta de determinados agentes y se convertiría en una cuestión de criterios disciplinarios dentro de la institución.
Una corporación encargada de hacer cumplir la ley necesita reglas claras y aplicación uniforme de sus normas. De lo contrario, cualquier percepción de privilegios puede deteriorar la confianza entre los propios elementos y, posteriormente, frente a la ciudadanía.
EL TEMOR A LAS REPRESALIAS, OTRA ALERTA
Los denunciantes también acusan que quienes cuestionan estas prácticas podrían enfrentar represalias, entre ellas cambios de destacamento y exposición de información en grupos internos de comunicación.
Esta parte de la denuncia, de comprobarse, sería particularmente delicada.
Una institución policial requiere mecanismos internos para denunciar irregularidades sin que quienes las señalen sean castigados por hacerlo.
Por ello, la investigación tendría que determinar no solamente si las conductas denunciadas ocurrieron, sino también si hubo consecuencias contra los elementos que decidieron hacerlas públicas internamente.
OTRO VIDEO TAMBIÉN ESTÁ BAJO INVESTIGACIÓN
El comisionado confirmó que existe otro caso que llegó a Asuntos Internos después de difundirse un video relacionado con una intervención policial en inmediaciones de la Central de Abasto.
Según explicó, en las imágenes se observa una inspección a una persona que viajaba en motocicleta. Y posteriormente, se difundió un video que generó cuestionamientos sobre la actuación de los agentes.
“También se dio intervención a la Dirección, para que ellos determinen la sanción en contra de los elementos que estén denigrando la corporación”, señaló Santiago García.
La existencia de varios videos y denuncias plantea un desafío que va más allá del impacto momentáneo de las redes sociales: determinar si se trata de casos aislados o si existen fallas recurrentes en los controles internos.
EL RETO NO ES SOLO SANCIONAR, SINO RECUPERAR CONFIANZA
La viralización de un video puede provocar indignación inmediata, pero una investigación seria requiere algo más que reacciones públicas.
Asuntos Internos deberá establecer quién aparece en las imágenes, cuándo y dónde fueron grabadas, bajo qué circunstancias ocurrió el consumo de alcohol y si existió alguna violación a los protocolos o reglamentos policiales.
También tendrá que determinar si las denuncias de favoritismo y represalias tienen sustento.
La Policía Estatal necesita mantener autoridad frente a la ciudadanía, pero esa autoridad pierde fuerza cuando sus propios integrantes perciben que las reglas no se aplican de la misma manera para todos.
El punto central, por tanto, no es solamente una cerveza frente a una cámara. Es saber si la disciplina institucional funciona igual para todos. Esto, sin importar rango, cercanía con los mandos o posición dentro de la corporación.
Finalmente, la investigación anunciada por Asuntos Internos será la que determine responsabilidades. Mientras tanto, la exigencia ciudadana y de los propios policías es clara: que las reglas se cumplan hacia afuera, pero también hacia adentro.







































