El proceso de Conquista fue hace cinco siglos, sin embargo, para la poeta y sanadora Ninfa Pacheco Rodríguez la idea impuesta por los españoles sigue viva en las sociedades actuales. Y se manifiesta en el “malinchismo”, el racismo y la discriminación hacia lo indígena, los males “más profundos” que ella, en su nueva obra, enfrenta a través de una mujer jaguar.
Tomando como personaje a alguien cuyo nahual es el animal representativo de varias culturas prehispánicas, Ninfa propone una sanación, pero también un “canto de amor a México, de reivindicación a los pueblos indígenas, a nuestras culturas y ancestros”, como señala la defensora de derechos humanos Atziri Ávila.
El nuevo poema de Ninfa, Mujeres jaguar de luz, fue escrito entre 2004 y 2005, pero se publica hasta ahora. En él se incluyen otros elementos de los pueblos originarios, relacionados conlos volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl (como centros de energía o seres vivientes), con la muerte como parte de un ciclo sobre el renacer diario o con la figura de Quetzalcóatl, la deidad que en el texto representa la elevación de la conciencia humana.
De la mano de la mujer jaguar (protagonista de la historia), la poeta revisita a las culturas de Mesoamérica, a aquellas civilizaciones que no fueron vistas como tal, sino como algo extraño a los ojos de los españoles, quienes —detalla— “eran unos asesinos, ladrones, incultos, bárbaros” que “se encontraron con una civilización grandiosa y lo que hicieron fue destruirla”.
El poema comienza con el planteamiento de cómo la energía está en nuestro país, en los volcanes sagrados (Popocatépetl e Iztaccíhuatl) para nuestros ancestros y para nosotros, señala Ninfa. Esa fuerza es la que la autora describe como la responsable de la evolución de la conciencia humana (representada esta con Quetzalcóatl).
Pero para llegar a eso, la mujer jaguar se encuentra primero con los duelos profundos. Es decir, con “esa herida que ha dejado la Conquista” y por la cual “nos asumimos inferiores frente el otro, frente al blanco, frente al occidental”. Es esa la enfermedad que ha de sanarse, una que Ninfa asocia con el “malinchismo”, con el “preferir lo extranjero, lo otro aunque no sea bueno”.
Sin embargo, es el encuentro con la muerte, aquella energía representada como “señora de la luz” la que permite que la mujer jaguar sane energética y físicamente, explica la autora de otros libros como: Al devenir la aurora entre tus senos (2017) y Diva emblemática de humeante cabellera. Once mujeres en Oaxaca (2014).
“La sanación se sucede a partir del reconocimiento de la herencia cultural milenaria mesoamericana, de nuestros pueblos originarios. Esta mujer nahual se sana para encontrarse con la energía de la muerte blanca y el recuerdo y reconocimiento, en la conciencia de venir de una gran civilización, una civilización que podríamos contar entre cinco o seis que ha conquistado la especie humana en el planeta y que son nuestros pueblos originarios, nuestros pueblos indígenas, como se les ha llamado”.
El poema también plantea que tras la sanación es que la mujer jaguar reconoce la capacidad heredada y a partir de ello tiene la posibilidad de establecer sus metas y cumplirlas, lo cual Pacheco considera imposible en tanto quela discriminación limita a la persona.
Hay otras presencias femeninas y las historias de estas mujeres se mezclan en el poema que la autora titula en cuatro lenguas más, como referencia a las culturas originarias: Yana sin’io yigin (en idioma triqui o “nanj nï’ ïn, que significa “palabra completa”), Tlauiltic ciuaocelome (en náhuatl), Ca gunaa beedxe’ biaani’(en el idioma de las nubes: zapoteco o diidxazá) y Ñi ña’a kuiñi ñu’u (idioma de la lluvia o mixteco: tu’un savi). Todas como traducción de Mujeres jaguar de luz.
El libro será presentado este sábado 25 de agosto, a las 18:00 horas, en el Centro Cultural San Pablo. Para ello, la autora tendrá como invitadas a la activista por los derechos humanos Atziri Ávila y la fotógrafa Carmen Leticia Pacheco. El acceso a la presentación es libre y gratuito.











































