El Congreso del Estado entregó un reconocimiento al Maestro Artesano Joaquín Alberto Vásquez Sánchez, por más de cinco décadas dedicadas a la preservación y difusión de técnicas ancestrales de grabado en piedra y fundición de metales, con las que ha dado vida a los célebres “Soldaditos de Plomo”: figuras en miniatura que no solo son piezas artísticas, sino también guardianes de la memoria cultural de la Mixteca.
La ceremonia estuvo encabezada por el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Benjamín Viveros Montalvo; la diputada presidenta de la Comisión Permanente de Culturas y Artes, Irma Pineda Santiago; y la congresista Analy Peral Vivar, impulsora de esta distinción.
Durante el acto, Peral Vivar resaltó que la obra de Vásquez Sánchez trasciende lo artesanal, pues cada figura es creada con precisión y pasión, evocando épocas heroicas de México.
“No son simples juguetes, sino símbolos de resistencia cultural y puentes entre el pasado y el futuro. Son faros de inspiración y recordatorios de que la verdadera grandeza radica en la dedicación al arte y a la comunidad”, subrayó.

Este homenaje, afirmó, también reconoce al arte popular en metal de Tlaxiaco, tradición con más de un siglo de historia que ha dado identidad a la región.
Originario de Santa María Asunción, Tlaxiaco, Joaquín Vásquez (1962) aprendió desde temprana edad el grabado en piedra y la fundición de metales, técnicas que lo han llevado a presentar sus piezas en museos de México, Brasil, Suiza, China, Francia y Estados Unidos.
Su trayectoria está respaldada por más de 30 galardones, entre ellos la Medalla a la Trayectoria en Arte Popular 2024 y la distinción como Artista Conservador de la Memoria Colectiva de los Pueblos Originarios de Oaxaca.
Fiel a su compromiso con la preservación cultural, el maestro innovó en el proceso de fundición sustituyendo el plomo por una aleación llamada metal mariposa, más segura y apta para exportación. Esta aportación abrió nuevas oportunidades para el arte popular oaxaqueño y consolidó sus creaciones como una expresión auténtica de la identidad mixteca y del patrimonio cultural de México.











































