San Vicente Coatlán, municipio de los Valles Centrales de Oaxaca, resguarda dos de las expresiones culturales más emblemáticas de la región: el Jarabe Chenteño y los bordados tradicionales elaborados por sus artesanas. Ambas manifestaciones forman parte de la identidad colectiva de la comunidad y representan conocimientos transmitidos de generación en generación.
Ahora las diputadas Eva Diego Cruz, Elvia Gabriela Pérez López y Melina Hernández Sosa, integrantes del Grupo Parlamentario del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), presentaron dos iniciativas con Proyecto de Decreto. La primera busca reconocer como elementos culturales identitarios materiales e inmateriales la coreografía, música, versos e indumentaria del Jarabe Chenteño de San Vicente Coatlán; la segunda plantea declarar como elementos identitarios la iconografía y las técnicas de elaboración de los bordados tradicionales de dicho municipio de Valles Centrales.
El Jarabe Chenteño es una de las danzas más representativas del municipio. Su ejecución integra una compleja combinación de música, versos, pasos coreográficos e indumentaria tradicional que reflejan la historia y las costumbres de la población. La danza se distingue por sus cinco pasos básicos: paso normal, paso sencillo, paso cruzado-punta, paso cruzado-punta-talón y zapateado, elementos que han sido preservados por generaciones de bailarines y músicos locales.
La música que acompaña al jarabe está compuesta por seis sones tradicionales conocidos como el gusto, el jarabe, el palomo, la culebra, el guajolote y el corrido. Estas piezas se complementan con versos interpretados durante la ejecución del baile, dando forma a una expresión festiva profundamente arraigada en la vida comunitaria.
La vestimenta tradicional constituye otro de los elementos distintivos del Jarabe Chenteño. Las mujeres portan blusas y faldas bordadas a mano mediante la técnica denominada “nudo punta de cruz”, además de rebozo, tenate de palma, huaraches de cuero y accesorios de plata. Los hombres utilizan prendas de manta blanca decoradas con figuras inspiradas en la naturaleza local, acompañadas de sombrero, paliacate, ceñidor y otros elementos propios de la tradición campesina de la región.

Junto con esta expresión dancística, destacan los bordados tradicionales de San Vicente Coatlán, reconocidos por su riqueza simbólica y la complejidad de sus técnicas de elaboración. Entre ellas sobresale el bordado conocido popularmente como “hazme si puedes”, considerado uno de los más difíciles de ejecutar debido al nivel de precisión y destreza que requiere.
Las artesanas plasman en sus piezas elementos que forman parte del paisaje y la memoria colectiva del pueblo, como los cerros de Caja, Viejo y del Águila, así como figuras relacionadas con la agricultura, los magueyes y las milpas. Cada diseño representa una forma de narrar la relación de la comunidad con su territorio y sus actividades cotidianas.
Para las familias de San Vicente Coatlán, estas técnicas no solo constituyen una manifestación artística, sino también una fuente de ingresos y un medio para mantener vivos los saberes ancestrales. Las mujeres mayores continúan enseñando a las nuevas generaciones los procesos de elaboración y los significados de cada figura bordada, garantizando la permanencia de una tradición que forma parte esencial del patrimonio cultural de la comunidad.
Cabe destacar que los Proyectos de Decreto también fueron suscritos por los integrantes del Honorable Ayuntamiento de San Vicente Coatlán.
Estas iniciativas fueron presentadas durante la Sesión Ordinaria de la Diputación Permanente y quedaron reservadas para el Segundo Periodo Ordinario de Sesiones del Segundo Año de Ejercicio Legal.










































