Oaxaca, clave en el origen de la escritura | El Imparcial de Oaxaca
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Oaxaca, clave en el origen de la escritura

En la reedición de su libro Oaxaca, cuna de la civilización Mesoamericana, el escritor Juan Arturo López Ramos invita a reflexionar sobre la importancia de Oaxaca y el conocimiento y culturas que de ella deben valorarse


Oaxaca, clave en el origen de la escritura | El Imparcial de Oaxaca

En el mundo –dice el escritor Juan Arturo López Ramos– solo hay tres lugares o civilizaciones en los que la escritura se creó y desarrolló de forma autónoma: China, Mesopotamia y Mesoamérica. Y eso, subraya, todos los oaxaqueños deberían saberlo, pues de Mesoamérica es en el actual estado de Oaxaca donde se ha “encontrado la escritura más antigua de Mesoamérica”, así como los vestigios más antiguos sobre la domesticación del maíz (en las cuevas de Yagul).

El maíz es lo que dio pie al paso de la vida nómada a la sedentaria, agrega López Ramos, escritor que a siete años de publicar el libro Oaxaca, cuna y destino de la civilización Mesoamericana, lanza una reedición del ejemplar. 

Como esta semilla, el autor señala que en el actual territorio de Oaxaca es donde también se encuentran los indicios de la escritura más antigua. Una que tuvo influencia en el calendario: “la escritura zapoteca tiene influencia sobre las otras: la escritura mixteca, azteca, sobre la escritura y el calendario maya”.

Es evidente –subraya– la influencia de la escritura en los calendarios de Mesoamérica, una de las seis civilizaciones originarias del mundo. Y esto lo explica con “los nombres que se le daban a los días”, con algunas variaciones, en los códices mixtecos, aztecas y en las inscripciones mayas.

“Estas dos aportaciones de Oaxaca para definir la finísima civilización surgen en Oaxaca, y además en el valle de Oaxaca está documentado el crecimiento urbano de San José Mogote, ahí se construye el primer edificio público de Mesoamérica, con la primera orientación astronómica que luego se sigue en otros lugares. Y este proceso de evolución de casi 10 mil años de la cultura zapoteca culmina construyendo la primera gran ciudad de Mesoamérica, que es Monte Albán”, agrega sobre los aportes que recoge en su libro.

En la nueva versión del ejemplar, Juan Arturo López Ramos, se remarca el por qué considerar a Oaxaca como cuna de la civilización Mesoamericana. Y que también se apoya en las pautas e investigaciones de otros autores, entre ellos el investigador Kent Flannery.  “Muchísimos otros investigadores que nos han dado muchísimas luces de este riquísimo pasado que tenemos los oaxaqueños, que debe llenarnos de orgullo y debe difundirse este conocimiento”, señala.

Para esta reedición del libro, López Ramos actualizó datos y cifras como las relativas a la cosecha de maíz en el mundo hasta 2020. Asimismo, cuenta que se reordenaron los capítulos para presentar la investigación de forma más clara. Igualmente, “se reconoce que, como muchos investigadores dicen, no pudo haber sido un solo lugar el origen de toda la civilización Mesoamericana”.

Fueron –dice– esfuerzos de muchos pueblos los que se sumaron “para definir el perfil de una de las seis civilizaciones originarias más asombrosas del mundo, que es la Mesoamericana, junto con la China, Mesopotámica, Egipcia, Hindú e Inca”.

Aunque remarca que la Mesoamericana alcanzó luces extraordinarias debido a aportes como el de la cultura maya, donde se inventó el cero mil años antes que en el resto. O porque en Mesoamericana se creó el calendario más exacto de su tiempo y se domesticó el 75 por ciento de los alimentos que actualmente consume el mundo. Las aportaciones de Mesoamérica al mundo, dice, son extraordinarias.