En Santiago Matatlán, cada vez hay más maestras mezcaleras y empredendoras que se van abriendo caminos en un trabajo en el que generalmente figuraban los hombres. La labor de ellas siempre ha estado presente en la producción, aunque poco visible.
“Antes estaban atrás, no se veía la participación. Las mujeres siempre han estado atrás del (trabajo del) mezcal, acompañando a sus esposos o a sus papás”, cuenta Virginia Hernández Romero, maestra mezcalera que aprendió de este oficio y tradición junto a su padre.
Hernández sabe del cultivo del maguey, de su cosecha, de cómo destilar y envasar la bebida tradicional por la que se conoce a Matatlán como “capital mundial del mezcal”. En esta comunidad, de acuerdo con datos del Gobierno de México, el principal producto importado es el “Alcohol Etílico sin Desnaturalizar con Grado Alcohólico Volumétrico Inferior al 80 %”. Es decir, el mezcal, que en el 2024 representó 271 millones de dólares.
Desde hace unos años, Virginia también ha incursionado en la llamada industria del mezcal y además de todo el trabajo aprendido como herencia familiar ha tenido que aprender a comercializar la bebida sin intermediarios. También ha tenido que aprender de otros aspectos como el pago de impuestos.
Aunque se siguen abriendo camino en la producción de mezcal, productoras como Virginia Hernández señalan que todavía existen obstáculos para mezcaleros locales y entre estos las mujeres que incursionan en una actividad que era exclusiva de hombres.
En Matatlán, municipio de poco más de 10 mil habitantes (INEGI, 2020), Hernández estima que son aproximadamente 400 las mujeres que se dedican a la producción de mezcal. El número ya es cercano a la mitad del total estimado de productores o familias productoras (900) de esta comunidad de los valles centrales de Oaxaca, quienes siembran el maguey y lo procesan hasta obtener la bebida.
Sin embargo, aún enfrentan varios retos en el pago de impuestos, por lo que consideró necesario que las autoridades del país los reduzcan. Además de que se capacite a las y los productores locales que por varias generaciones han mantenido la tradición, pero que han sido relegados por intermediarios.
“Ahora lo que estamos sufriendo en Matatlán es que bajó mucho el precio del maguey y eso nos está afectando como productores porque nosotros nos encargamos de sembrarlo y sabemos del trabajo que lleva, el tiempo que tarda en crecer, 9 años”, explicó la maestra mezcalera.
En el último año, el kilo de maguey pasó de valer 12 o 13 pesos por kilogramo a apenas 2 o 3 pesos, señaló Virginia.
En medio de estas adversidades, la productora llamó a la población local y visitante de Oaxaca a consumir el mezcal que producen las familias de Matatlán, ya que detrás de una marca o empresa hay todo un trabajo de generaciones.
En este año, como en los últimos cinco, productoras como Virginia Hernández están promoviendo sus productos en la Gran Fiesta del Mezcal. Para esta edición, en la que Hernández es parte del comité organizador, se espera la participación de al menos 60 mujeres mezcaleras y un número similar en equipo con sus esposos.
La quinta edición de este evento organizado por la propia comunidad será del 23 al 26 de julio, en el marco de la fiesta patronal.







































