Tras conocerse los resultados definitivos de la jornada de revocación de mandato, la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional en Oaxaca ofreció una conferencia de prensa en la que sostuvo que el ejercicio dejó una lectura política clara: el Ejecutivo estatal perdió la confianza ciudadana en amplias regiones del estado, y los intentos por presentar un respaldo artificial no lograron ocultar el hartazgo social.
PRESIÓN, MANIPULACIÓN
La presidenta del PRI Oaxaca, Carmelita Ricárdez, fue enfática al señalar que el resultado no puede leerse como un aval al gobierno. Afirmó que en distintos municipios se documentaron prácticas de presión, manipulación y coacción, desde el uso de programas sociales hasta promesas condicionadas de obra pública. Subrayó que, aun con esos mecanismos, el descontento se expresó de manera contundente en los territorios donde no pudieron intervenir de forma abierta. “Esta jornada es una calificación política. Y el gobierno, junto con su gabinete, salió reprobado”, sostuvo.
Ricárdez advirtió que seis distritos retiraron de forma clara la confianza al Ejecutivo local y que en otros cinco, presentados oficialmente como “empates técnicos”, la realidad política es adversa para el gobierno. Señaló que esos resultados no representan respaldo genuino, sino desgaste, pérdida de legitimidad y una inconformidad contenida que no lograron revertir. “Ese tecnicismo es más derrota que ganancia”, puntualizó.
En su intervención, Heliodoro Díaz, delegado político, explicó que desde la dirigencia nacional y estatal se tomó la decisión de impulsar la participación ciudadana aun sabiendo que el proceso estaba viciado.
Por su parte, Jesús Madrid, secretario general del partido, sostuvo que el gobierno falló en su promesa de cercanía con los pueblos, particularmente con las comunidades indígenas. Señaló que en regiones emblemáticas el rechazo fue evidente por incumplimientos, engaños y presiones constantes. Afirmó que la inconformidad no fue espontánea, sino acumulada, resultado de un gobierno que no escucha y que permitió que funcionarios se condujeran con prepotencia, arbitrariedad y ostentación.
En su intervención, Felicitas Hernández, secretaria de Acción Indígena, puso énfasis en el hartazgo de comunidades que se negaron a participar en lo que consideraron una simulación.
“El mensaje es claro”, concluyó Carmelita Ricardez. “Cuando la inconformidad se une y no se divide el voto opositor, el pueblo responde. Y hoy Oaxaca habló”.







































