Un intento de abordaje al tanquero ruso Marinera se registró este martes en el Atlántico Norte, según confirmó una fuente a RT. Imágenes difundidas desde el lugar muestran un helicóptero volando a muy baja altura sobre la embarcación, lo que evidenció la inminencia de la operación.
De manera paralela, la agencia Reuters informó —citando a dos funcionarios estadounidenses— que la Guardia Costera y el Ejército de Estados Unidos llevaban a cabo un operativo para incautar el buque. Minutos después, el Comando Europeo de EE.UU. confirmó oficialmente la detención del petrolero, anteriormente conocido como Bella 1.
DENUNCIA DE PERSECUCIÓN
Horas antes de la detención, la empresa rusa BurevestMarin había denunciado públicamente que el Marinera era objeto de una persecución prolongada por parte de la Guardia Costera estadounidense. La compañía subrayó que se trata de un buque civil, sin carga a bordo, que navegaba en lastre y bajo bandera rusa.
Según el comunicado, el capitán intentó en repetidas ocasiones comunicar la identidad y el carácter civil de la nave, sin que cesara la vigilancia, la cual —afirmó la empresa— incluyó aviones de reconocimiento P-8A Poseidon de la Armada de EE.UU., incluso en condiciones meteorológicas adversas.
RIESGO EN CONDICIONES DE TORMENTA
BurevestMarin advirtió que la posible intercepción se desarrollaba en medio de una tormenta, lo que incrementaba el riesgo para la tripulación. En ese contexto, instó a Washington a “actuar con moderación” y a permitir una resolución conforme al derecho marítimo internacional, evitando acciones que pusieran en peligro vidas humanas.
La empresa también señaló que, con base en información de fuentes abiertas, Estados Unidos ya planeaba interceptar el petrolero, lo que reforzó la percepción de una operación deliberada y sostenida.
REACCIÓN DE MOSCÚ
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia expresó su preocupación por lo que calificó como una “atención creciente y desproporcionada” de la Armada estadounidense hacia el Marinera. La Cancillería destacó que el buque se encontraba en aguas internacionales, a unos 4.000 kilómetros de la costa de EE.UU., cuando comenzó la persecución.
Moscú cuestionó la coherencia de los países occidentales que, mientras defienden públicamente la libertad de navegación en alta mar, realizan operaciones de intercepción contra embarcaciones civiles. “Esperamos que comiencen por aplicar este principio a sí mismos”, subrayó el comunicado oficial.
UN EPISODIO CON IMPLICACIONES GEOPOLÍTICAS
La detención del Marinera se produce en un contexto de alta tensión entre Rusia y Estados Unidos, donde los incidentes marítimos adquieren una dimensión que va más allá de lo operativo y se inscriben en una disputa política y estratégica más amplia, con posibles repercusiones en el comercio marítimo y la seguridad internacional.











































