Washington justificó el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro en territorio de Venezuela bajo acusaciones de narcoterrorismo, tráfico de drogas y armas. Dichos delitos se le imputan desde 2020, al señalarlo como presunto líder del llamado Cártel de Los Soles.
Sin embargo, la narrativa oficial de Estados Unidos contrasta con el trato dispensado a otros mandatarios de la región. Quienes también señalados por presuntos vínculos con el narcotráfico, pero considerados aliados estratégicos por la Casa Blanca.
La intervención contra Maduro fue impulsada por el expresidente Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, quienes han sostenido que la acción responde a la lucha contra el narcotráfico. No obstante, ambos han respaldado o protegido a gobiernos y expresidentes latinoamericanos sobre los que pesan denuncias graves y documentadas por delitos similares.
ECUADOR: VIOLENCIA, COCAÍNA Y BANANOS
Uno de los casos más citados es el del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, nacido en Miami y señalado por convertir a su país en uno de los más violentos de la región y en un punto clave para la salida de cocaína hacia Europa y Estados Unidos.
La actual presidenta en funciones de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó en noviembre de 2025 que Ecuador es hoy el principal corredor del narcotráfico regional. Y que gran parte de la droga sale oculta en exportaciones de banano.
En la misma línea, el expresidente ecuatoriano Rafael Correa cuestionó que Washington no actúe contra Noboa si su objetivo real fuera combatir el narcotráfico. Investigaciones periodísticas han documentado que empresas vinculadas a la familia Noboa habrían estado relacionadas con envíos de cocaína ocultos en contenedores de banano desde 2020. Según reportes basados en documentos policiales ecuatorianos.
Pese a ello, Marco Rubio elogió públicamente a Noboa en 2024 y 2025, asegurando que su gobierno ha hecho más que cualquier otro para combatir al narcotráfico. Incluso cuando las acusaciones contra el conglomerado Noboa Trading ya eran de conocimiento público.
HONDURAS: DEL ALIADO AL CONDENADO
El caso del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández expone otro ejemplo del doble rasero estadounidense. Hernández fue durante años un aliado clave de Washington y recibió elogios de la administración Trump. Esto, pese a haber aceptado sobornos millonarios del narcotráfico, incluido un millón de dólares de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Tras la salida de Trump y la llegada de Joe Biden, la justicia estadounidense procesó a Hernández, quien fue extraditado en 2022 y finalmente condenado a 540 meses de prisión por facilitar el tránsito de cientos de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos. Aun así, Trump llegó a indultarlo y Marco Rubio lo reconoció en el pasado como un socio en la lucha antidrogas.
BUKELE Y URIBE: RESPALDOS POLÍTICOS PERSISTENTES
El presidente salvadoreño Nayib Bukele también ha sido elogiado por Trump y Rubio como un ejemplo de liderazgo regional, pese a investigaciones que revelan negociaciones de su gobierno con pandillas y presuntos contactos indirectos con el narcotráfico mexicano. Reportajes de El Faro documentaron intentos del gobierno salvadoreño de recurrir al Cártel Jalisco Nueva Generación para recapturar a un líder de la Mara Salvatrucha liberado en secreto.
En Colombia, el expresidente Álvaro Uribe ha contado con el respaldo constante de Rubio. Incluso, después de ser condenado a 12 años de prisión domiciliaria por fraude procesal y soborno a testigos. Documentos desclasificados de inteligencia estadounidense lo vinculan desde los años noventa con el cártel de Medellín. Aunque Washington mantuvo su apoyo político durante su mandato y después.
UN DISCURSO SELECTIVO
El contraste entre la captura de Maduro y la protección política a otros líderes regionales refuerza las críticas sobre un uso selectivo del discurso antidrogas por parte de Estados Unidos. Mientras algunos mandatarios son perseguidos, otros continúan siendo respaldados pese a investigaciones judiciales, documentos oficiales y reportajes periodísticos que los vinculan con redes del narcotráfico.










































