Organización de las Naciones Unidas (ONU) conmemora este viernes su 80 aniversario en un contexto de creciente desconfianza hacia el multilateralismo y una severa crisis financiera que amenaza su funcionamiento.
El 24 de octubre de 1945 entró en vigor la Carta de las Naciones Unidas, firmada por 50 países con el objetivo de mantener la paz y la seguridad internacionales tras la Segunda Guerra Mundial. Hoy, la ONU cuenta con 193 Estados miembros y dos observadores permanentes —la Santa Sede y Palestina—, pero enfrenta desafíos muy distintos a los de su origen: el cambio climático, las pandemias, la inteligencia artificial y las tensiones geopolíticas.
MULTILATERALISMO EN CRISIS
A lo largo de las últimas décadas, el multilateralismo —piedra angular del sistema de la ONU— ha perdido terreno frente a los intereses nacionales. Voces como la del expresidente estadounidense Donald Trump han cuestionado abiertamente la eficacia del organismo, al que acusa de haberse quedado en “palabras vacías”.
El Consejo de Seguridad también ha sido duramente criticado por su falta de representatividad. Sus cinco miembros permanentes —China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos— conservan poder de veto, lo que bloquea decisiones en conflictos clave como Ucrania, Gaza o Sudán.
Pese a los llamados de varios países a reformar el órgano, los intentos de ampliación y modernización han fracasado. A ello se suma el debilitado papel mediador de la ONU, desplazado por negociaciones unilaterales impulsadas por potencias como Estados Unidos, que ha promovido sus propios acuerdos de paz al margen del organismo.
UNA ONU EN NÚMEROS ROJOS
La institución atraviesa también una crisis financiera sin precedentes. De acuerdo con cifras oficiales, 57 países adeudan más de 1,870 millones de dólares en contribuciones, de los cuales 1,500 millones corresponden a Estados Unidos, su mayor donante histórico.
Washington aporta cerca del 22 % del presupuesto ordinario y el 26 % de la financiación de las misiones de paz, pero ha reducido su participación en organismos como Unicef, el PNUD o la OMS, lo que ha agravado el déficit.
Mientras tanto, China, segundo mayor contribuyente (15 % del presupuesto), busca ampliar su influencia dentro del sistema multilateral y presentarse como defensora del equilibrio global, aunque analistas advierten que el gigante asiático también busca reforzar su poder político desde dentro.
Ante este panorama, el secretario general António Guterres lanzó el plan ONU80, que propone una reducción del 15 % en el presupuesto de la Secretaría para 2026 y la eliminación de más de 2,000 puestos de trabajo, como parte de una reforma estructural para garantizar la viabilidad del organismo.
EL FUTURO DE LA ONU: NUEVOS LIDERAZGOS Y VIEJOS DESAFÍOS
El mandato de Guterres concluye el próximo año, y el proceso para elegir a su sucesor ya ha comenzado. Entre los nombres que suenan para encabezar la organización en 2027 destacan la expresidenta chilena Michelle Bachelet, el argentino Rafael Grossi, actual director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, y la costarricense Rebeca Grynspan, secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo.
Mientras tanto, en su sede de Nueva York se exhibe la muestra fotográfica “ONU80”, una exposición que invita a reflexionar sobre el papel del organismo en el mundo actual. Durante su inauguración, Guterres lanzó una pregunta que resume el espíritu del aniversario:
“¿Qué podríamos lograr si el mundo se esforzara más por forjar soluciones compartidas?”
Con información de Alicia Sánchez Gómez, agencia EFE.











































