En el marco del Día Nacional de la Medicina Tradicional, esta ciudad reunió a médicos tradicionales y estudiantes con el propósito de compartir saberes ancestrales y promover la preservación de las plantas medicinales propias de la región, muchas de las cuales han ido desapareciendo por la ignorancia y la desvalorización cultural.
El maestro Tomás Enrique Flores, originario de la comunidad de Nuyoo, compartió diversas recetas, ungüentos, tés e infusiones utilizados desde tiempos antiguos por mujeres y hombres de las comunidades para curar y prevenir enfermedades.
“Era bonita esta relación única entre la tierra, los elementos y el hombre, donde la tierra quita y la tierra da, incluso salud para todo mal, incluyendo la ‘tirocia’ o la tristeza”, expresó durante su intervención.
La actividad se desarrolló en el marco del Encuentro de Médicas y Médicos de la Medicina Tradicional, realizado en las instalaciones del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) de Tlaxiaco, con la participación de estudiantes de la Ingeniería en Desarrollo Comunitario del Tecnológico de San Miguel el Grande.
Durante el evento, los jóvenes intercambiaron experiencias con portadores de saberes ancestrales, quienes compartieron conocimientos sobre el uso de plantas medicinales, técnicas de sanación, espiritualidad y el valor cultural de la medicina tradicional en las comunidades indígenas.
Esta participación permitió fortalecer la formación integral de los estudiantes y su compromiso con el rescate y preservación de la cultura y la salud intercultural.
Las y los asistentes, entre ellos autoridades educativas y alumnos, reflexionaron sobre la importancia de la medicina tradicional como parte esencial del desarrollo comunitario, la identidad cultural y el respeto a los saberes locales.
El encuentro también promovió el reconocimiento al trabajo de las y los médicos tradicionales, quienes continúan preservando prácticas curativas que forman parte del patrimonio cultural inmaterial de los pueblos originarios.
Asimismo, se destacó que esta práctica sigue viva en las comunidades rurales, principalmente entre personas mayores que aún recolectan hierbas y plantas para curar y sanar diversos males.











































