La economía mexicana se encuentra en terreno resbaladizo. De acuerdo con el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) del INEGI, septiembre habría cerrado con una contracción de 0.6%, lo que marcaría el tercer mes consecutivo a la baja. La desaceleración no es un hecho aislado: responde, en gran medida, al deterioro persistente de la actividad industrial, que enfrenta su peor crisis desde los meses más críticos de la pandemia.
En particular, la industria retrocedió 3.0% en términos anuales durante septiembre, acumulando ya siete meses en contracción. Este desplome —el más profundo desde octubre de 2024— refleja no solo fragilidad estructural, sino también impactos externos y decisiones de política pública que hoy pasan factura.
UN TRIMESTRE NEGATIVO: PIB A LA BAJA
Si se confirman las cifras estimadas, el tercer trimestre de 2025 cerraría con una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) de 0.5%, según proyecciones de Banamex. El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), por su parte, habría caído 0.7% trimestral, sumando más presión sobre las expectativas económicas hacia el cierre del año.
Banco Base coincide en el diagnóstico: el trimestre mostraría una caída anual de 0.4%, lo que, de confirmarse, representaría el primer retroceso interanual desde el primer trimestre de 2021.
INDUSTRIA EN CRISIS: EFECTO ARANCELES Y RECORTES
Jesús López, subdirector de análisis económico de Banco Base, subraya que el panorama para la industria es alarmante. Los sectores más afectados han sido la construcción —impactada por recortes al gasto público en infraestructura en el marco de una política de consolidación fiscal— y las manufacturas, en particular aquellas vinculadas al transporte.
La industria automotriz se encuentra entre las más golpeadas. Tanto la producción de autos ligeros como de transporte ha sufrido descensos importantes, influenciados por los cambios en la política comercial de Estados Unidos, particularmente bajo la administración de Donald Trump, que ha impuesto aranceles y generado incertidumbre entre exportadores mexicanos.
Por otro lado, destaca una excepción: la producción de equipo de cómputo muestra cifras positivas, al mantenerse fuera del alcance de estas medidas arancelarias.
SERVICIOS, EL ANCLA MODERADA
A pesar del deterioro en el sector secundario, los servicios han mostrado cierta resiliencia. El IOAE estima un crecimiento anual de 0.8% en septiembre, apoyado por avances moderados en meses previos (0.4%). Andrés Abadía, economista en jefe para América Latina de Pantheon Macroeconomics, considera que este sector seguirá siendo el principal sostén de la economía hacia el cierre de 2025.
El comercio minorista, el turismo y los servicios financieros son los motores que mantienen a flote a los servicios, aunque su dinamismo se ha visto algo limitado en las últimas semanas.
INCERTIDUMBRE ESTRUCTURAL: INVERSIÓN, EL FACTOR CLAVE
Hacia adelante, el desempeño económico dependerá de un factor clave: la inversión. Pau Messeguer, economista en jefe de Banco Multiva, advierte que tanto la inversión pública como la privada siguen siendo débiles, lo cual impide un despegue sólido de la industria y, por extensión, de otros sectores estrechamente ligados, como el transporte y el comercio.
Para las ramas exportadoras, el reto es expandir su capacidad instalada si quieren mantener sus actuales ritmos de crecimiento. En contraste, las orientadas al mercado interno enfrentan el desafío de una demanda aún frágil, en un contexto donde la confianza empresarial se mantiene en terreno negativo, especialmente en construcción, manufactura y comercio, según análisis de Monex.
UN 2025 MÁS SOMBRÍO
Las proyecciones de crecimiento para el cierre de 2025 comienzan a revisarse a la baja. Banamex advirtió que su estimación inicial de un aumento de 0.4% para el año podría estar en riesgo si persiste la debilidad industrial.
México enfrenta no solo una desaceleración coyuntural, sino también un entorno económico internacional cada vez más complejo, una política fiscal restrictiva y una inversión que no despega. El resultado es una economía que se estanca, con sectores clave golpeados y un horizonte que, por ahora, luce poco alentador.
Con información del Financiero










































