Aunque para su elaboración requieran de algunas máquinas, el papel picado sigue siendo un trabajo artesanal que, familias como la de Fredy Martínez, mantienen en el estado de Oaxaca. Este producto, dice el locatario del mercado Benito Juárez, no es exclusivo de la entidad sino de una tradición que hermana a varios estados del país y que también se ha innovado.
Las figuras y representaciones de la calavera garbancera o catrina se hacen también en plástico, en tela o peyón, lo que muchas veces requiere de mayor esfuerzo a la hora de trabajar, explica el artesano de este mercado de la ciudad de Oaxaca.
Calaveras, fundamentales en la cultura mexicana
“En la cultura mexicana, todo es enfocado a las calaveritas; cosa distinta al Halloween, donde hay vampiros, fantasmas y demás personajes”, cuenta Fredy sobre las diferencias entre las festividades de este país y Estados Unidos. En su caso busca mantener lo tradicional de México, a través de las calaveras de papel maché, el papel picado y similares.
El altar oaxaqueño
A un par de semanas de las fiestas de Todos los Santos y Día de Muertos, Martínez confía en que las ventas sigan aumentando, pues considera que las y los oaxaqueños son fieles a sus tradiciones. “Creo que no hay ningún oaxaqueño que se quede sin poner su altar”, comenta el artesano sobre una de las tradiciones fundamentales de esta temporada, en la que las personas recuerdan a quienes han fallecido con un altar de la comida que les gustaba en vida y otras ofrendas.

Trabajo de 7 u 8 meses antes
La elaboración del papel y plástico picado es una labor que la familia de Martínez comienza desde marzo o abril, lo mismo que con las calaveras de papel maché. “En la cuestión de papel picado, llevaremos unos 40 o 50 años de tradición”, señala respecto a una tradición que en los últimos años también pasa por la representación de animales de compañía como perros y gatos, importantes para muchas personas que los consideran parte de su familia.
La competencia
Sin embargo, Martínez también reconoce que el trabajo artesanal se enfrenta a obstáculos o retos de comercialización. Esto debido a que las tiendas departamentales, autoservicios y supermercados ofrecen productos similares, pero de elaboración industrial y a precios más bajos.
Además de que la venta en esos comercios es varios meses antes que en los mercados locales o en los negocios de los artesanos.
Otros de los retos son las tiendas de importación china o asiáticas, en las que muchos productos que imitan a las artesanías se venden con más facilidad por sus precios bajos, pero afectan al trabajo de las y los artesanos.
Frente a este contexto, Martínez invita a la población a consumir y adquirir lo hecho en Oaxaca y especialmente lo artesanal.











































