Desde la clandestinidad y visiblemente emocionada, la líder opositora venezolana María Corina Machado recibió este viernes el Premio Nobel de la Paz 2025, en reconocimiento a su “incansable lucha por los derechos democráticos” frente a lo que el Comité Noruego del Nobel calificó como un “régimen brutal y autoritario”, en referencia al gobierno de Nicolás Maduro.
“¡Estoy en shock!”, expresó Machado en un video difundido por su equipo de prensa. En un tono más coloquial, se le escuchó decir:
“¿Qué es esta vaina? Yo no lo puedo creer”, en conversación telefónica con Edmundo González Urrutia, el excandidato presidencial que la reemplazó tras su inhabilitación y que hoy vive exiliado en España.
EL RECONOCIMIENTO DE UNA LUCHA
Durante el anuncio oficial en Oslo, el presidente del Comité Nobel, Jørgen Watne Frydnes, subrayó que Machado ha sido “una figura clave y unificadora” dentro de una oposición históricamente dividida, la cual logró encontrar terreno común en su exigencia de elecciones libres y democracia representativa.
El comité también destacó el coraje cívico de la ingeniera y madre de tres hijos, quien ha permanecido dentro del país pese a las amenazas contra su vida. Para el jurado, su permanencia en territorio venezolano “ha inspirado a millones”.
EL CONTEXTO: UN PAÍS EN CRISIS DEMOCRÁTICA
Desde las elecciones del 28 de julio de 2024 —marcadas por denuncias de fraude y en las que el chavismo se adjudicó la victoria— María Corina Machado ha pasado a la clandestinidad. Rumores no confirmados sugieren que podría haberse refugiado en la embajada de Estados Unidos en Caracas. Aunque ni autoridades venezolanas ni estadounidenses han validado esa versión.
Washington, junto a la oposición venezolana, no reconoció los resultados de las elecciones, en las que González Urrutia fue el candidato formal, tras la inhabilitación de Machado. A la par, Estados Unidos ha endurecido su discurso contra el gobierno de Maduro. A quien acusa de estar involucrado en redes de narcotráfico.
Machado, por su parte, respaldó públicamente en septiembre el despliegue militar estadounidense en el Caribe. Lo cual fue calificado por el chavismo como una “guerra no declarada”.
REACCIONES INTERNACIONALES
El reconocimiento fue celebrado por múltiples actores internacionales. Edmundo González Urrutia calificó el premio como un “merecidísimo reconocimiento” a la lucha de Machado por la libertad. En la red social X (antes Twitter), escribió:
“¡La primera Nobel de Venezuela!”
Desde la ONU, el portavoz de la comisión de Derechos Humanos, Thameen Al-Kheetan, dijo que la decisión refleja las aspiraciones del pueblo venezolano por elecciones libres, derechos civiles y el Estado de derecho.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró el galardón como un “poderoso mensaje en favor de la democracia”.
EL NOBEL QUE NO FUE PARA TRUMP
Previo al anuncio, Donald Trump fue uno de los nombres que más sonó en las apuestas, promovido en parte por él mismo. Si bien ha encabezado varias negociaciones de alto perfil durante su mandato, los analistas del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo lo consideraban con pocas posibilidades reales.
Otros candidatos mencionados incluían a las Salas de Respuesta de Emergencia de Sudán, la Corte Penal Internacional, la Corte Internacional de Justicia y el Comité para la Protección de los Periodistas, entre otros.
El año pasado, el Nobel de la Paz fue otorgado a Nihon Hidankyo. Una organización japonesa liderada por sobrevivientes de los bombardeos atómicos en Hiroshima y Nagasaki, por su lucha contra las armas nucleares.
¿QUÉ SIGUE PARA MACHADO?
A sus 58 años, María Corina Machado se convierte en la primera venezolana en ganar el Premio Nobel de la Paz. Sin embargo, la incertidumbre sobre su paradero y su seguridad personal marcan una sombra sobre el reconocimiento. Mientras el gobierno de Nicolás Maduro continúa persiguiendo a líderes opositores, la entrega oficial del Nobel, el próximo 10 de diciembre en Oslo, se presenta como un evento de alto contenido político y simbólico.
El galardón incluye una medalla de oro, un diploma y una suma de 1.2 millones de dólares. Pero, más allá del prestigio, el Nobel para Machado representa una señal internacional clara: el mundo observa y reconoce la lucha por la democracia en Venezuela.











































