El virus Coxsackie, causante de la llamada enfermedad de manos, pies y boca, está generando preocupación en distintas partes de México, especialmente en el estado de Puebla, donde ya se suspendieron clases en cuatro municipios tras detectarse más de 200 casos confirmados.
De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), este virus afecta principalmente a niños menores de 5 años y no tiene un tratamiento específico, aunque sus síntomas suelen desaparecer en pocos días.
¿QUÉ ES EL VIRUS COXSACKIE?
El Coxsackie pertenece a la familia de los enterovirus y se propaga con facilidad durante el verano y principios del otoño, sobre todo en guarderías y escuelas, donde el contacto cercano favorece los contagios.
Se transmite a través de la tos, estornudos, saliva, mucosidad, heces y el líquido de las ampollas que causa.
SÍNTOMAS MÁS COMUNES
El IMSS detalla que los principales síntomas del virus Coxsackie son:
- Sarpullido rojo en manos, pies y, en ocasiones, área genital.
- Ampollas dolorosas.
- Llagas en la boca.
- Dolor de garganta.
- Malestar general y falta de apetito.
Aunque no existen antibióticos ni medicamentos específicos para combatirlo, se recomienda mantener hidratado al menor —preferentemente con líquidos fríos— y evitar bebidas ácidas si presenta úlceras en la boca.
“No se trata con antibióticos”, advierte el IMSS
La institución subraya que esta enfermedad no debe tratarse con antibióticos, ya que se trata de un virus. En su lugar, se debe acudir al médico para controlar la fiebre y el dolor.
MEDIDAS DE PREVENCIÓN
El IMSS insiste en la importancia de reforzar la higiene para prevenir contagios:
- Lavarse las manos con frecuencia.
- No compartir utensilios ni alimentos.
- Desinfectar juguetes y objetos de uso común.
- Evitar saludar de beso.
- Cubrirse al toser o estornudar.
ALERTA SANITARIA EN PUEBLA
En Puebla, las autoridades de salud y educación implementaron un plan de contención tras los brotes registrados. Entre las medidas se incluyen:
- Suspensión temporal de clases para evitar contagios.
- Vigilancia sanitaria activa en escuelas y comunidades.
- Atención médica oportuna a los niños afectados.
- Reuniones informativas con docentes y padres de familia.
- Campañas de higiene y desinfección en los planteles.
El virus Coxsackie no suele tener complicaciones graves, pero su rápida propagación ha encendido las alertas sanitarias. Las autoridades recomiendan a los padres mantenerse atentos ante síntomas sospechosos y acudir de inmediato al médico.











































