La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México descartó este martes que un bache haya provocado la volcadura de una pipa con 49 mil litros de gas LP en el Puente de la Concordia, en Iztapalapa, incidente que dejó al menos dos personas muertas y decenas de personas afectadas por la explosión posterior.
“El accidente no fue provocado por un bache, se acreditó que la carpeta asfáltica estaba en condiciones adecuadas”, afirmó tajantemente la fiscal Bertha Alcalde Luján en conferencia de prensa.
El dictamen contradice las versiones iniciales que circularon en redes sociales y medios locales, donde vecinos señalaban un bache como el detonante de la tragedia.
EL VEHÍCULO IBA A VELOCIDAD LEGAL: ¿ENTONCES QUÉ FALLÓ?
De acuerdo con los peritajes técnicos, el tractocamión circulaba a una velocidad estimada de entre 40 y 46 km/h al tomar la curva de incorporación a la autopista México-Puebla, dentro del rango legal para ese tramo.
La fiscal detalló que, al tomar la curva, el conductor perdió el control del vehículo, impactando con el ángulo frontal izquierdo contra la barrera divisoria del arroyo vehicular. Esto provocó que el tanque se inclinara y que, por efecto de la inercia, la unidad volcara completamente sobre su lado izquierdo.
El roce con el muro de contención generó una hendidura en el tanque, por donde escapó el gas que más tarde causó la explosión.
¿IMPERICIA O MALA SUERTE? LOS CUESTIONAMIENTOS SIGUEN
A pesar de que la velocidad era la permitida y las condiciones del vehículo eran, según la Fiscalía, “óptimas”, el accidente ocurrió. Esto ha generado un debate entre especialistas y ciudadanos, pues el reporte oficial no responde a una pregunta crucial: ¿por qué un vehículo en condiciones mecánicas y de velocidad adecuadas terminó provocando una explosión letal?
“Las válvulas también funcionaban adecuadamente y se encontraban cerradas. La fuga se produjo por la hendidura generada después del impacto”, señaló Bertha Alcalde.
Algunos expertos en seguridad vial han sugerido que la configuración geométrica del puente, la inclinación de la curva o el peralte pueden haber influido, aunque las autoridades no han confirmado ni descartado esta posibilidad.
LA EMPRESA Y LA FISCALÍA, EN LA MISMA LÍNEA
Los resultados del peritaje coinciden con la versión de la empresa propietaria de la pipa, que ya había señalado que los registros de velocidad y condiciones del vehículo eran correctos. Sin embargo, no se ha dado a conocer el nombre de la compañía ni si enfrentará algún tipo de responsabilidad legal, al menos de forma pública.
Esto ha generado molestias entre ciudadanos en redes sociales, quienes consideran que la información ha sido administrada con cautela, dejando fuera elementos que podrían ser clave para una investigación transparente.
“¿Y qué pasará con los responsables? Dos personas murieron. ¿Nadie va a responder?”, escribió un usuario en X (antes Twitter).
¿LECCIONES APRENDIDAS O OMISIONES ENCUBIERTAS?
Mientras la Fiscalía cierra filas con una versión técnica del accidente, las familias de las víctimas y la comunidad afectada por la explosión aún esperan justicia y respuestas claras.
La zona del Puente de la Concordia ha sido históricamente señalada por sus deficiencias viales, falta de mantenimiento y tránsito pesado constante, lo que, sumado a los riesgos del transporte de gas, convierte cada incidente en una bomba de tiempo.
Aunque el dictamen oficial exonera al estado de la carpeta asfáltica y confirma que la pipa operaba dentro de los parámetros legales, el accidente pone en entredicho los protocolos de seguridad vial, el transporte de materiales peligrosos y la reacción institucional frente a tragedias de alto impacto.
Mientras las autoridades insisten en que se trató de un accidente “fortuito”, la ciudadanía exige una revisión más profunda del modelo de transporte de sustancias peligrosas en zonas urbanas densamente pobladas.










































