Óscar “N”, señalado por autoridades mexicanas como el principal operador financiero del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue vinculado a proceso por su presunta responsabilidad en delitos de delincuencia organizada y lavado de dinero. Su detención ocurrió tras arribar al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) en un vuelo procedente de Barcelona, España.
La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que el acusado será procesado bajo prisión preventiva. Además señaló que se ha otorgado un plazo de cuatro meses para complementar la investigación.
LAVADO DE DINERO, PROPIEDADES Y EMPRESAS “TEQUILERAS”
De acuerdo con la FGR, Óscar “N” estaría vinculado a operaciones financieras inusuales y al uso de empresas fachada presuntamente destinadas a ocultar el origen ilícito de recursos obtenidos por el cártel. Se le identifica como el lavador de dinero de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del CJNG. Así como de su hermano Don Rodo, recapturado en febrero pasado.
Según informes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), el acusado operaba empresas en los sectores tequilero y ganadero. Además de realizar compras de propiedades utilizando diversos esquemas de triangulación financiera.
“Es considerado el principal operador financiero de un grupo delictivo”, señala la SSPC en su informe del 21 de septiembre.
NOTARIOS CÓMPLICES Y UNA RED DE ENCUBRIMIENTO
Óscar “N” no habría actuado solo. Reportes de inteligencia apuntan que contaba con el apoyo de notarios públicos en varios municipios de Jalisco, quienes facilitaban la modificación de escrituras y la transferencia de bienes para ocultar el rastro de los recursos ilegales.
Este patrón coincide con el modo de operación atribuido al hermano del Mencho, Don Rodo. Quien también utilizaba notarías en Ciudad Guzmán y Autlán de Navarro para gestionar cambios de nombre en propiedades, según revelaciones de Infobae México.
ORIGEN DE LA INVESTIGACIÓN: LA UIF DETECTA IRREGULARIDADES
La carpeta de investigación contra Óscar “N” se integró en agosto de 2024, tras una denuncia de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), que detectó movimientos y estructuras financieras sospechosas. Se trata de un ejemplo más del uso de estructuras empresariales legales para actividades criminales, una práctica común entre grupos del crimen organizado que buscan legitimar ingresos ilícitos.
La FGR remarcó que las actividades de Óscar “N” no solo vulneraban el sistema financiero, sino que estaban directamente ligadas a la operación y expansión del CJNG. Este, considerado uno de los cárteles más violentos y poderosos del continente.
“EL MENCHO” SIGUE LIBRE, “DON RODO” YA ESTÁ DETENIDO
Mientras la justicia mexicana avanza en desmantelar la estructura financiera del CJNG, su líder máximo, Nemesio Oseguera Cervantes, sigue prófugo. Estados Unidos mantiene vigente una recompensa millonaria por información que lleve a su captura.
Por otro lado, su hermano Abraham “N” (Don Rodo) fue recapturado el 28 de febrero de 2025 en Atajeas de Covarrubias, Jalisco, junto a otros tres presuntos integrantes del cártel. También se le acusa de participar en operaciones similares de lavado y movimiento de propiedades con apoyo notarial.
LAVADO DE DINERO: UNA GUERRA QUE SE LIBRA EN OFICINAS, NO EN CALLES
El caso de Óscar “N” evidencia que el combate al crimen organizado ya no se libra únicamente en enfrentamientos armados, sino en despachos contables, registros públicos y sistemas bancarios. El poder del CJNG no solo radica en su capacidad bélica, sino en su habilidad para ocultar millones mediante ingeniería financiera y redes empresariales falsas.
UN AVANCE, PERO NO UNA VICTORIA
La detención de Óscar “N” representa un duro golpe financiero al CJNG, pero no necesariamente una disminución estructural de su capacidad operativa. La red es extensa, compleja y difícil de erradicar sin una estrategia integral que abarque desde la fiscalización de notarías hasta la supervisión de actividades económicas “legales” en sectores vulnerables, como el agrícola y el tequilero.
Mientras tanto, la captura de operadores financieros como Óscar “N” pone el foco en una pregunta incómoda pero necesaria:
¿Hasta qué punto los sistemas financieros y legales mexicanos han sido infiltrados o instrumentalizados por el crimen organizado?









































