La violencia que golpea al sur de Sinaloa sumó un nuevo episodio este miércoles, cuando elementos de la Policía Estatal Preventiva y de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) fueron atacados con artefactos explosivos lanzados desde drones mientras realizaban labores de seguridad en el municipio de Escuinapa.
La agresión ocurrió cuando un convoy integrado por cuatro unidades oficiales ingresaba a la cabecera municipal por el entronque de la autopista Mazatlán-Tepic. De acuerdo con reportes locales, el ataque se registró en las inmediaciones del Hospital General, provocando una intensa movilización de corporaciones federales, estatales y municipales.
Aunque no se reportaron elementos lesionados, el incidente vuelve a evidenciar la creciente capacidad operativa de grupos criminales que han incorporado tecnologías como drones modificados para ejecutar ataques a distancia.
ATAQUE DURANTE EL RESGUARDO DE ARMAMENTO
La Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa informó que los agentes custodiaban armamento previamente asegurado en un inmueble del municipio cuando fueron blanco de las explosiones.
Según el reporte oficial, los efectivos fueron atacados en dos ocasiones mientras realizaban el traslado del arsenal decomisado. Tras la primera agresión, se activaron protocolos de seguridad y se solicitó el apoyo del Grupo Interinstitucional, así como de una aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana.
La intervención permitió que el material asegurado fuera retirado de la zona sin contratiempos mayores.
Sin embargo, durante un segundo ataque, una de las unidades oficiales sufrió daños materiales, aunque nuevamente no se registraron víctimas entre los elementos de seguridad.
UNA TECNOLOGÍA CADA VEZ MÁS UTILIZADA POR EL CRIMEN
El uso de drones con explosivos se ha convertido en una de las tácticas más preocupantes para las autoridades mexicanas en los últimos años. Lo ocurrido en Escuinapa refleja una tendencia observada en distintas regiones del país, donde organizaciones criminales han adaptado herramientas tecnológicas para ampliar su capacidad de ataque y reducir riesgos para sus operadores.
La utilización de estos dispositivos plantea nuevos desafíos para las fuerzas de seguridad, que enfrentan agresiones cada vez más sofisticadas en escenarios urbanos y rurales.
Tras los hechos, las autoridades desplegaron un operativo de búsqueda para localizar a los responsables, aunque hasta el cierre de esta edición no se habían reportado detenciones.
ESCUINAPA, UNA REGIÓN MARCADA POR LA ESCALADA VIOLENTA
El ataque no es un hecho aislado. Desde finales de 2024, Escuinapa ha registrado una serie de eventos violentos que incluyen balaceras, atentados con explosivos contra edificios públicos y homicidios de funcionarios policiales.
Entre los casos más graves destaca el asesinato del subdirector de la Policía Municipal, Esteban Gutiérrez Mazariegos, así como diversos ataques contra inmuebles del Ayuntamiento que dejaron personas lesionadas.
La situación ha generado preocupación entre habitantes de esta región ubicada al sur de Sinaloa, donde la violencia se ha vuelto parte recurrente de la vida cotidiana.
EL DEBATE SOBRE LA PRESENCIA POLICIAL
La agresión ocurre además en medio de cuestionamientos sobre la reducción de elementos de seguridad en el municipio.
Recientemente, el alcalde Víctor Manuel Díaz Simental defendió la estrategia de disminuir la presencia visible de fuerzas armadas y policías en las calles, argumentando que la verdadera seguridad no debe medirse por la cantidad de uniformados desplegados.
“La seguridad queremos que se sienta, que no se vea”, declaró el edil al explicar su visión de alcanzar estándares similares a los de países desarrollados.
Añadió que el objetivo es que la ciudadanía pueda realizar sus actividades con normalidad sin depender de una vigilancia permanente y ostentosa.
Sin embargo, sus declaraciones contrastan con la percepción de una parte de la población, que ha sido testigo de enfrentamientos armados, explosiones y operativos constantes en la región.
LA SOMBRA DE LA GUERRA INTERNA DEL CÁRTEL DE SINALOA
La violencia en Escuinapa se desarrolla en un contexto más amplio de confrontación entre grupos rivales del Cártel de Sinaloa.
La disputa entre facciones identificadas como Los Chapitos y Los Mayos, iniciada en septiembre de 2024, ha provocado una ola de homicidios, desapariciones y enfrentamientos en distintas zonas del estado.
Especialistas en seguridad advierten que esta pugna ha incrementado la presión sobre municipios estratégicos para las rutas de movilidad y operación criminal, entre ellos Escuinapa.
CIUDADANOS EXIGEN PAZ Y RESULTADOS
Frente al deterioro de las condiciones de seguridad, habitantes del municipio realizaron el pasado 30 de mayo una marcha pacífica para exigir justicia, tranquilidad y acciones más efectivas por parte de las autoridades.
Vestidos de blanco y portando pancartas, decenas de ciudadanos recorrieron las calles para manifestar su preocupación por la violencia que afecta a la comunidad.
El ataque con drones registrado esta semana vuelve a colocar a Escuinapa en el centro de la discusión sobre la capacidad del Estado para contener el avance de grupos criminales que, además de mantener presencia territorial, muestran una creciente capacidad tecnológica y operativa.
Finalmente, aunque las autoridades aseguran mantener el control de la situación, los hechos recientes reflejan que la seguridad continúa siendo uno de los principales desafíos para el sur de Sinaloa.











































