Hernán Bermúdez Requena, exfuncionario de seguridad en Tabasco, enfrenta cargos por delincuencia organizada y secuestro agravado, según una orden de aprehensión que la Fiscalía General de la República (FGR) tiene lista para ejecutar. El presunto líder criminal fue expulsado el 17 de septiembre por el gobierno de Paraguay, tras ser identificado como un actor clave dentro de “La Barredora”, grupo vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
De acuerdo con reportes oficiales y documentos a los que tuvo acceso el medio Milenio, Bermúdez Requena —también conocido como “Comandante H” o “El Abuelo”— arribó al Aeropuerto Internacional de Tapachula, Chiapas. Desde donde continuará su traslado hacia el Estado de México. Se prevé que sea ingresado al penal de máxima seguridad del Altiplano.
DOCUMENTOS OFICIALES CONFIRMAN LOS CARGOS
La carpeta de investigación FED/FEMDO/FEITATA-JAL/0000224/2025, citada en documentos filtrados en redes sociales, establece los cargos contra Bermúdez Requena bajo la causa penal 385/225.
Esta fue emitida el 17 de septiembre por el juez Mario Elizondo Martínez; el cual autorizó la captura.
Los informes de inteligencia que acompañan el caso revelan que no actuaba solo: hay cuatro individuos más bajo investigación. Supuestamente colaboradores cercanos de Bermúdez. Ellos son:
- Daniel “H”, alias El Prada
- José del Carmen “C”, alias La Rana
- Savier Eduardo “V”, alias El Blin Blin
- Manuel de Atocha “R”
SHEINBAUM Y HARFUCH SE DESLINDAN
En medio del escándalo, surgieron versiones que vinculaban al actual coordinador de Seguridad del gobierno federal, Omar García Harfuch, con la gestión diplomática que derivó en la expulsión de Bermúdez. No obstante, la presidenta electa Claudia Sheinbaum desmintió públicamente cualquier participación de Harfuch en el caso.
El tema ha escalado a nivel político debido a la cercanía entre Bermúdez y figuras del gobierno estatal anterior en Tabasco. Particularmente con Adán Augusto López, hoy senador de la República.
ADÁN AUGUSTO: “NO SABÍA NADA”
En declaraciones a medios, Adán Augusto López —exgobernador de Tabasco y exsecretario de Gobernación— afirmó que durante su mandato nunca recibió alertas ni reportes sobre actividades delictivas de Bermúdez Requena. Quien entonces se desempeñaba como su secretario de Seguridad Pública.
“Nunca fui informado del actuar del que ahora se habla. Estoy dispuesto a declarar si las autoridades lo requieren. Lo importante es que se esclarezca la verdad y que quien tenga responsabilidades las asuma”, sostuvo López.
La defensa del senador contrasta con el hecho de que el militar que reveló la existencia de la orden de aprehensión fue relevado de su cargo en la 30 Zona Militar, ubicada en Villahermosa. Lo que ha desatado sospechas sobre un posible intento de encubrimiento institucional.
¿ENCUBRIMIENTO O OMISIÓN? EL CASO QUE INCOMODA A LA POLÍTICA
El regreso forzado de Hernán Bermúdez a México no solo es un golpe al CJNG, sino también una prueba incómoda para el sistema político y judicial mexicano. Que un exsecretario de Seguridad esté acusado de liderar una célula criminal de alto perfil y de operar desde la estructura del Estado plantea preguntas serias sobre la colusión y los vacíos de control interno.
Además, la aparente sorpresa de exfuncionarios y el relevo inmediato del militar que filtró información sobre la orden de aprehensión alimentan las sospechas de complicidad, negligencia o encubrimiento.
Por ahora, el caso de “El Abuelo” se convierte en un nuevo capítulo del narcoinfiltración en la política mexicana, y un recordatorio de que, en muchas ocasiones, la frontera entre autoridad y crimen organizado es más delgada de lo que se quiere admitir.










































