En la colonia Vicente Guerrero de la zona Oriente de Zaachila se encuentra la escuela de iniciación musical Santa Cecilia que brinda educación musical a niños, niñas y adolescentes que viven en colonias aledañas. Fue iniciativa de la Iglesia Católica en el año 2011 como parte de su trabajo de proyección social y específicamente para prevenir la violencia en una zona donde habitan personas en situación de vulnerabilidad.
En sus inicios, el proyecto tomo los elementos culturales que había en la comunidad: un profesor de música, la tradición musical de las comunidades, las escoletas comunitarias y en el patio de una casa inició el proyecto.
Las mamás de los niños y niñas vieron que era una gran oportunidad para sus hijos y se sumaron gustosas al proyecto comunitario, colaborando con tequios, haciendo kermeses para la consecución de recursos financieros.
Gracias al trabajo persistente de sus directivos han logrado alianzas y financiamientos que han llevado a sus estudiantes a tocar en la Ciudad de México y en el 2023 a participar festival juvenil en Francia.
Después de 14 años de arduo trabajo y superando problemas, actualmente cuentan con instalaciones dignas, con salones arquitectónicamente diseñados para las clases de música. Tienen instrumentos musicales que facilitan a sus estudiantes el conocimiento.
La escuela forma, además de la Banda Filarmónica y ensambles, una Orquesta Sinfónica Juvenil.
En mi más reciente visita, tuve la oportunidad de escuchar un ensayo para un recital de clarinete y saxofón, los estudiantes habían tenido un curso intensivo de dos semanas de los maestros invitados: Benoit Monchecourt, clarinetista y Luis María Gonzales, saxofonista. Su repertorio incluye piezas de música clásica y también música tradicional. Fue hermoso ver con qué ternura los maestros corregían a los niños y ser testigo del crecimiento que han tenido los niños y niñas al tocar el tercer movimiento del Concierto Verano de las Cuatro Estaciones de Vivaldi. También tuve la oportunidad de presenciar como la joven maestra Maribel Vargas ensayaba los sones mixes con los maestros invitados.
De sus egresados, tres están estudiando música en la Facultad de Música de la UNAM, uno en el Conservatorio Nacional y creo que su mayor logro es otorgar a los niños, niñas y adolescente una oportunidad de desarrollo humano a través de la música y que transciende en lo comunitario al crear tejido social.
Araceli García Casas/ Corresponsalía Ing. Alberto Bustamante Vasconcelos








































