Lo que para muchos es un momento de distracción o rutina diaria podría tener consecuencias inesperadas para la salud. Un estudio reciente ha encontrado que el uso del celular en el inodoro —práctica extendida a millones de personas— incrementa significativamente el riesgo de padecer hemorroides.
Investigadores del Centro Médico Beth Israel Deaconess, en Estados Unidos, analizaron a 125 adultos que se sometieron a colonoscopias preventivas. El 66 % admitió usar su celular mientras estaba en el baño, y muchos de ellos permanecían allí por más de cinco minutos por visita.
TIEMPO PROLONGADO, NO ESFUERZO, SERÍA LA CAUSA CLAVE
Uno de los hallazgos más reveladores del estudio fue que el tiempo prolongado sentado en el inodoro —y no el esfuerzo al evacuar— es un factor de riesgo más confiable en el desarrollo de hemorroides.
“Los usuarios de celular en el baño tienen un 46 % más de riesgo de hemorroides”, señala el informe.
Mientras que investigaciones anteriores habían relacionado estas afecciones con el esfuerzo excesivo o el estreñimiento, este nuevo estudio descarta esa asociación directa entre esfuerzo y aparición de hemorroides.
POR QUÉ SENTARSE EN EL INODORO ES DIFERENTE A UNA SILLA
Los expertos explican que la postura adoptada en el inodoro, sin soporte adecuado para el suelo pélvico, aumenta desproporcionadamente la presión en las almohadillas hemorroidales. A diferencia de estar sentado en una silla, el cuerpo no cuenta con el mismo tipo de soporte, lo que favorece la congestión y el desarrollo de inflamaciones en la zona anal.
Este efecto se ve exacerbado cuando se prolonga el tiempo sentado por el uso pasivo del celular para leer noticias, redes sociales o jugar.
UN PROBLEMA COMÚN, PERO POCO COMPRENDIDO
Las hemorroides son el tercer diagnóstico gastrointestinal ambulatorio más común en Estados Unidos, con casi cuatro millones de consultas al año y un costo que supera los 800 millones de dólares.
A pesar de su frecuencia, los factores de riesgo siguen siendo poco entendidos, y este estudio propone una nueva vía de investigación: la influencia de los hábitos tecnológicos cotidianos en la salud digestiva.
UNA LLAMADA A CAMBIAR HÁBITOS INVISIBLES
Aunque el celular se ha convertido en una extensión del cuerpo humano, este informe sugiere que algunos usos aparentemente inofensivos podrían tener consecuencias físicas reales.
En resumen, reducir el tiempo en el baño y dejar el celular fuera del inodoro podría ser una medida simple pero efectiva para prevenir un problema tan común como incómodo.











































