A más de dos días de su desaparición, aún no ha sido localizado Salvio P. J., de 45 años. Quien ingresó a nadar al río Ostuta, en el municipio de Santo Domingo Zanatepec, Oaxaca, y no volvió a salir. El hecho ocurrió el sábado pasado, cuando el hombre acudió al afluente acompañado de sus hijos.
Desde entonces, cuerpos de emergencia, autoridades locales y familiares han mantenido un operativo constante en la zona. Sin que hasta el momento se tenga alguna pista certera sobre su paradero.
LA ÚLTIMA VEZ QUE LO VIERON FUE DENTRO DEL RÍO
De acuerdo con testimonios de familiares, Salvio decidió introducirse al río mientras sus hijos permanecían en la orilla. Minutos después, dejaron de verlo. Pese a los intentos de búsqueda iniciales por parte de sus acompañantes, no lograron ubicarlo, por lo que dieron aviso a las autoridades.
El operativo de búsqueda, que se extendió hasta este lunes, incluye la participación de Protección Civil de Zanatepec y Niltepec, Policía Municipal y pobladores voluntarios, quienes han peinado el área sin éxito.
“Hasta el momento no aparece. Sigue el operativo de búsqueda de manera coordinada con las autoridades de la región, con Proyección Civil y se le pidió apoyo a la Secretaría de la Marina, para que con unos buzos pudieran hacer inmersiones en donde hay unas fosas y poder localizar a la víctima”, señaló el titular de Coordinación Estatal de protección civil, Manuel Maza Sánchez.
CRECE LA PREOCUPACIÓN; RÍO CONDICIONADO POR LLUVIAS
El río Ostuta, como muchos otros en la región del Istmo de Tehuantepec, ha registrado corrientes fuertes e irregulares debido a las recientes lluvias.
Esta situación dificulta las tareas de búsqueda y aumenta la preocupación entre los familiares, quienes no pierden la esperanza, pero reconocen que el paso del tiempo disminuye las probabilidades de un desenlace favorable.
UNA REALIDAD QUE SE REPITE EN TEMPORADA DE LLUVIAS
Este caso no es aislado. Cada temporada de lluvias, en distintas regiones de Oaxaca y del país, se reportan desapariciones o fallecimientos en cuerpos de agua que no cuentan con señalización, medidas de seguridad ni vigilancia. Pese a los llamados constantes a extremar precauciones, la falta de infraestructura preventiva y la normalización del riesgo agravan estas situaciones.
El río Ostuta es un sitio comúnmente visitado por familias locales, pero carece de controles básicos de seguridad, como advertencias de caudal, zonas restringidas o personal capacitado para atender emergencias en el momento.
MÁS PREVENCIÓN, MENOS IMPROVISACIÓN
Si bien las autoridades han respondido con prontitud en la búsqueda, el hecho revela una debilidad estructural en la gestión del riesgo en espacios naturales, especialmente en comunidades rurales. La prevención sigue dependiendo de la iniciativa personal, cuando debería ser una política pública clara y sostenida.
Mientras tanto, las labores de búsqueda continúan en la zona, con la esperanza de que este caso no se sume a las estadísticas evitables de muertes en cuerpos de agua en México.









































