La tarde del sábado 16 de agosto, el creador de contenido Camilo Ochoa Delgado, mejor conocido como “El Alucin”, fue asesinado a balazos dentro de su departamento en el estado de Morelos. El influencer, de 42 años, era ampliamente conocido por sus polémicos videos en redes sociales donde aseguraba haber sido parte del Cártel de Sinaloa. Específicamente vinculado a la facción de “Los Chapitos”, hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
De acuerdo con versiones preliminares, un hombre armado ingresó al domicilio y disparó de forma directa contra Ochoa, quien murió en el lugar. La Fiscalía de Morelos ya abrió una carpeta de investigación. Aunque hasta el momento no hay personas detenidas ni una versión oficial del móvil del crimen.
UNA VIDA EN REDES MARCADA POR LA POLÉMICA Y EL NARCO
Camilo Ochoa se hizo viral en plataformas como Instagram y YouTube, donde compartía videos en los que narraba supuestas experiencias dentro del mundo del narcotráfico. Aunque nunca se comprobó su pertenencia oficial al Cártel de Sinaloa, Ochoa presumía abiertamente haber trabajado para “Los Chapitos”, e incluso apareció mencionado en volantes anónimos que circularon en Culiacán a principios de año, donde se vinculaba a varios influencers y cantantes con actividades delictivas.
En ese mismo volante también fueron mencionados Kevin, Mayve, Gail y Marcos Castro, todos originarios de Sinaloa. Cabe recordar que Gail Castro fue asesinado meses atrás en Ensenada, Baja California. Lo que ha alimentado las teorías sobre una posible limpieza interna en círculos ligados al crimen organizado y a la narcocultura en redes sociales.
ÚLTIMO VIDEO EN VIVO: “OCUPO MÁS HATERS”
Horas antes de su asesinato, “El Alucin” realizó una transmisión en vivo a través de Instagram desde su habitación. En el clip, aún disponible en sus redes, mostró su ropa, joyas, gorras y teléfonos celulares, al tiempo que conversaba de forma informal con sus seguidores y cantaba canciones de Natanael Cano.
En un momento de la transmisión, el influencer lanzó una despedida inquietante:
“Ocupo más haters para que sigan creciendo las estadísticas y siga monetizando más. Ustedes vengan y tírenme. Como si me doliera tanto, he vivido de todo. Nos vemos. Ocupo más haters”.
Minutos después, Camilo Ochoa fue ejecutado dentro de su vivienda. El video, que ahora circula como registro de sus últimas palabras, ha causado fuerte impacto en redes sociales. Donde sus seguidores expresan conmoción y otros cuestionan la romantización del crimen organizado en plataformas digitales.
UN INFLUENCER ENTRE AMENAZAS, LUJOS Y AUTOPROMOCIÓN NARCO
“El Alucin” se presentaba como un exnarco reformado que “solo quería contar la verdad” sobre su pasado. Mostraba relojes caros, ropa de diseñador, autos y relojes. En una narrativa que combinaba narcocultura, estilo de vida ostentoso y confusión moral, atrayendo tanto a seguidores como detractores.
También confesó haber recibido amenazas constantes y mensajes intimidantes por parte de desconocidos, lo que lo llevó a tomar precauciones, aunque —según él— “ya había vivido todo y no le tenía miedo a nada”.
SIN DETENIDOS NI CLARIDAD EN EL MÓVIL
Hasta este momento, las autoridades no han confirmado si el asesinato está relacionado con sus aparentes vínculos con el narcotráfico, con los mensajes en su contra o con conflictos personales. La versión más fuerte es la de un ataque directo, ejecutado por un agresor solitario que ingresó armado a su domicilio.
La Fiscalía de Morelos informó que investiga el caso bajo los protocolos de homicidio doloso, sin descartar ninguna línea. Se espera que en las próximas horas se pueda avanzar en la identificación del agresor o del móvil, aunque, como ocurre en muchos crímenes similares, la impunidad y el silencio podrían imponerse.
ENTRE LA GLORIFICACIÓN Y LA VIOLENCIA
El asesinato de Camilo Ochoa reabre el debate sobre la creciente normalización de la violencia y el narcotráfico en redes sociales. Influencers como él construyen comunidades digitales a partir de una identidad basada en el crimen, el lujo y la impunidad, generando audiencias masivas pero también arriesgando sus vidas en un entorno donde la línea entre espectáculo y realidad está peligrosamente desdibujada.






































