Las tandas son una práctica muy común en México para ahorrar dinero y cubrir gastos importantes como inscripciones escolares, deudas o emergencias. Sin embargo, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) lanzó una advertencia sobre los riesgos fiscales que pueden surgir al manejar depósitos o transferencias bancarias relacionadas con estas actividades.
¿Qué dice el SAT sobre las tandas?
El SAT aclara que las tandas no se consideran ingresos gravables por sí mismas, ya que se trata de movimientos de dinero entre particulares. No obstante, si los depósitos recibidos en cuentas bancarias superan los 15 mil pesos mensuales, las instituciones financieras están obligadas a reportarlos al fisco.
En caso de que la autoridad detecte montos que no estén justificados, estos podrían clasificarse como ingresos no declarados, lo que implicaría el pago de impuestos, sanciones y recargos.
Recomendaciones del SAT para quienes participan en tandas
- Manejar el dinero en efectivo siempre que sea posible, evitando transferencias que activen alertas fiscales.
- Llevar un registro detallado de aportaciones, nombres de los participantes, fechas y montos, en caso de usar transferencias.
- Declarar ingresos cuando se superen los límites establecidos.
Cómo funciona una tanda
- Participación grupal: varios integrantes aportan una cantidad periódica de dinero.
- Turnos rotativos: cada persona recibe el monto total en un turno acordado.
- Sin intereses: no genera ganancias ni comisiones.
- Uso común: se destina a gastos grandes o urgentes.
Riesgos y desventajas de las tandas
Aunque fomentan el ahorro y la solidaridad, las tandas también presentan riesgos:
- Falta de respaldo legal si alguien incumple.
- Posibilidad de fraude por impago de aportaciones.
- Fiscalización del SAT si los depósitos no son justificados.
- Sin rendimientos financieros, a diferencia de otros instrumentos de inversión.
Participar en tandas sigue siendo una tradición arraigada en México, pero conocer las reglas fiscales es fundamental para evitar problemas con el SAT.
La clave está en manejar el dinero con precaución, llevar registros claros y declarar cuando sea necesario, garantizando así seguridad financiera y tranquilidad ante cualquier revisión.









































