Cuando emigró a Estados Unidos lo hizo, como muchos mexicanos, por la necesidad, pero siempre con el anhelo de volver. Guadalupe Reyes (La Humedad, Jamiltepec, 1984) se fue siguiendo los pasos de su madre en aquel país para poder estudiar, pero la idea de regresar nunca la abandonó. Era una adolescente de casi 17 años cuando salió de México y después de 14 años en el país vecino decidió volver a sus orígenes. Es aquí donde ha forjado su trayectoria artística y donde ahora expone “Recordando el camino” (“Nako’on iñi ityi vachi”).
La exposición se encuentra en la galería del edificio Buenavista del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), en la Ciudad de México.
“Fue como un decreto porque cuando estaba pequeña y me fui dije que nada más iba a ir a estudiar y así pasó. Me enamoré y me regresé, pero estaba destinado a que iba a regresar a México”, rememora Reyes, quien dice que a pesar de los cuestionamientos piensa en México como una tierra de oportunidades para muchos. “Hay altibajos a veces, pero creo que he ido creciendo mucho como artista”.
Desde el 1 de agosto y hasta el 17 de septiembre, la artista oaxaqueña presenta al público 59 obras, entre pinturas y esculturas, en las que repasa su trayectoria y muestra parte de sus intereses por la cosmovisión indígena, de la que es parte como mujer indígena de Oaxaca. Esta última perspectiva la comparte a través de la serie “Mujeres que abren caminos”, que comenzó en 2019 y está enfocada en poetas, cineastas y otras artistas indígenas del país y que a su vez dan cuenta de la diversidad lingüística.
“La meta es pintar las 68 lenguas indígenas, una mujer por lengua”, cuenta en entrevista la artista, quien presentó las primeras 13 piezas en el Museo Zacatecano, en el estado donde ha residido en la última década tras su regreso al país.
En la exposición “Nako’on iñi ityi vachi”, también hay pinturas sobre diversas culturas como la de los tarahumaras y de mujeres migrantes.
A través de cada obra, Reyes comparte ese andar por la pintura, pero al mismo tiempo es una manera de recordarse a través del arte, de su evolución y la sabiduría que le ha acompañado.
Antes de esta exposición, su trabajo se ha presentado en el Museo Zacatecano y en el Museo de la Mujer (Ciudad de México).
En esta ocasión, la obra en el edificio Buenavista del ISSSTE se enmarca en las conmemoraciones por el Día Internacional de los Pueblos Indígenas (9 de agosto). Y que en su caso representa también una parte de su identidad como mujer mixteca, pues, aunque no aprendió a hablar esta lengua, se reconoce como indígena.












































